Inicio > Relatos míos > Necrópolis

Necrópolis

Arrodillado en el suelo junto a aquella tumba las manos tensas por el frío y por la angustia la tierra húmeda por la lluvia el aire denso y un sabor agrio que se convierte ahora en un licor dulce y suave que le llena la boca de deseo, que se convierte en la boca de algún insecto que saborea el néctar exageradamente dulce que le quita las náuseas que ceden lugar a la lujuria que mezclada con el asco vuelve el placer más intenso y ese jugo en su boca que ya no es ácido y esa boca que son ahora dos bocas y esa lengua entre sus labios tan áspera y tan seca y tan muerta juega con su propia lengua tan suave y tan húmeda y tan viva, más cerca de dios, de la muerte y del diablo y el pecado ya no es pecado ni la muerte está tan muerta y las voces de su cabeza no lo asustan tanto y la luz ya no lo enceguece, pero una vez más el pecado vuelve a ser pecado y el sabor agrio y el aire turbio y las manos tensas y el deseo que copula con el orgasmo para parir a la culpa y el verdadero cuervo observa el melancólico soplar del viento en la necrópolis y espía aquel juego macabro y una vez más la tristeza de ese ser confundido con cuerpo de hombre y alma de alguna otra cosa.

Anuncios
Categorías:Relatos míos Etiquetas:
  1. Aún no hay comentarios.
  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: