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Diario del horror

Por esas cosas de la vida nunca leí el Diario de Ana Frank

El mes pasado mis padres viajaron a Amsterdam y me trajeron un libro que se llama La historia de ana Frank  y que además de contar la historia de Ana y su familia, tiene fragmentos de su diario (cuyo título original es La casa de atrás) y fotos nunca antes publicadas.  El libro lo compraron en Casa de Ana Frank que es la casa en la que ella y su familia tuvieron que esconderse para que no los mataran nazis, reformada y hecha museo. 

Más allá de la angustia que me produjo, de la bronca, y de todos esos sentimientos que generan estas cosas, y más cuando uno pudo haber estado allí, me llamó poderosamente la atención que una nena de esa edad (12 años) en esa época y en ese universo escribiera de manera tan lúcida, tan hermosa y también tan moderna. Así que tengo ganas de citar algunos fragmentos de lo que escribía: 

Hablando de su supuesta futura profesión:

¿Llegaré algún día a ser periodista y escritora? ¡Espero que sí, ay, espero tanto que sí! Porque al escribir puedo plasmarlo todo: mis ideas, mis ideales y mis fantasías.

Ante la noticia de que tiene que huir con su familia al escondite: 

Eran muchas las preguntas que no podía hacer, pero que me venían a la mente una y otra vez. Pensando en el escondite, metí en la cartera las cosas más estúpidas, pero no me arrepiento. Me importan más los recuerdos que los vestidos.

Contando cómo transcurrían los días en la casa de atrás, y como interactuaba con el resto de las personas que estaban allí (familiares, amigos)

¿Es que realmente soy tan maleducada, tan terca, tan caprochosa, tan poco modesta, tan tontam tan haragan, etc, etc. como dicen los de arriba? ¡Claro que no! Ya sé que tengo muchos defectos y que hago muchas cosas mal, ¡Pero tampoco hay que exagerar tanto! Si supieras, Kitty, como a veces me hieve la sangre cuando todos se ponen a gritar y a insultar de ese modo. Te aseguro que no falta mucho para que toda mi rabia contenida estalle.

Contando el cambio que logró en su personalidad, intentando colaborar y sobrevivir:

Nos mantenemos en silenciosos como ratoncitos recién nacidos. ¡Quién iba a decir hace tres meses que “doña Ana puro nervio” debería y podría estar sentada quietecita horas y horas! 

Acerca de los fantasmas de lo que le pasaba a quienes eran secuestrados por los nazis:

Me siento mal, porque mientras yo duermo en una cama bien abrigada, mis amigas más queridas quién sabe dónde andarán toradas. Me da mucho miedo pensar en todas las personas con las que me he sentido siempre tan íntimamente ligada y que ahora están en manos de lo más crueles verdugos que haya existido jamás. Y todo por ser judíos.

El resto, es historia. Ana no llegó a ser periodista, ni escritora, ni nada. Ni siquiera adulta. Y lo único que se publicó es este diario que su pobre padre Otto encontró, leyó y decidió dar a conocer, al enterarse de que su hija estaba muerta. Para poder poder cumplir el sueño de su hija, aunque sea a medias.

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  1. Aún no hay comentarios.
  1. septiembre 30, 2010 en 12:53 am
  2. octubre 4, 2010 en 6:31 pm

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