Urbanidades

No soy muy amante de la poesía. Eso está claro. Pero lo que nunca supe es el por qué de este prejuicio. Hasta hoy. 

Creía que la poesía era incompatible con la ciudad, con el cemento, el café (y los cafés), los balcones, las alfombras, los pisos de parquet. Casi nunca había sillones, ni heladeras, ni zócalos, ni ascensores. Poesía para mí eran los amores pegajosos (claro que siempre está Cortázar pero siempre tiene una estructura más narrativa), los cielos azules y el pasto verde. O en el otro extremo las nubes, la melancolía, la pena. Pensaba que siempre se estaba hablando de cosas demasiado grandes, importantes, esas que útimamente no me interesan, o no tanto como las otras. Quiero leer sobre lo mínimo, el detalle, un primer plano del café de la mañana chorreando sobre el diario, lo cotidiano, y esos momentos que parecen no decir nada. Esto es lo que me gusta leer ahora y tal vez sean los treinta, pero no quiero que una persona sentada en el inodoro sea una metáfora sobre la modernidad o la humanidad, quiero que sea eso, una persona en un inodoro. Nunca me gustó la literatura grandilocuente, y en mi cabeza la poesía representaba eso. 

¿Qué pasó hoy? primero leí (y posteé) un poema del blog Autobombo que habla sobre uñas, baños, almohadas e insmonios.  Después encontré en El pez volador un post con porciones de poemas de Giannuzzi remixados por Martín Cristal -quien se autodefine como Poet-jockey- y que hablan de lápices, de cajas, de cafés. Y por último, en Zapatos rojos  leí unos poemas muy viejos de Daniel Link que según él son un espanto pero que a mi me gustaron mucho y que hablan de paredes, de bares, de ojos y de cines.  

Del Remix de Giannuzzi quiero rescatar esto:

Poesía / es lo que se está viendo. / Un lápiz, una caja / el frío interno de las manzanas, / el calor inestable del café / cosas cotidianas gastadas / frente a mi pesada osamenta intelectual.  
Falta mucho para la nada, como si todavía / para que deambule como un muerto / que sabe que está muerto en un domingo infinito / hubiera que liberar un exceso de existencia / un ritmo puntual que desmintiera / mi humillada respiración detrás del vidrio, / el triste conocimiento de la pérdida.

 

De los poemas de Link (no puede existir un apellido más de su tiempo  que éste) copio esto:

Aquí estoy yo,
parado sobre el mundo

(caminar sobre la luna…
parece difícil;
aunque no)

sentado frente a vos
mirándote a los ojos

(todo es posible
lo digo yo)

pensando en todo lo que sos
desde hace un tiempo;
desde que supe que detrás
de tu nariz
estabas vos, ¿estabas vos
o yo te hice, cómo fue?

(si me das la mano
la luna ya no existe
sólo vos y yo, y el mundo
por supuesto, pero es otro
mundo
es algo redondo
colgado de un gancho, cerca
de aquella pared
que da vueltas
si vos o yo lo tocamos)

Yo sé que estás ahí
detrás de todo eso
detrás y adentro,
más bien en el fondo
de esto que soy yo,
a veces.
Entonces ésta es la luna
y caminamos sobre ella
y si vos estás dentro de mí
yo estoy en tus ojos
¿Cómo fue que
supimos dónde estamos,
si es que estamos?

28.4.75

Y esto:

Encontré tu nombre en un pedazo de papel

Te busqué hace tiempo entre carteles,
entre latas, te busqué en las mil caras
que pasaban. Y porque no supe
o no quise, no te encontré.

Encontré de pronto un mundo,
un color, una risa viva
y, arañándome, tu piel.
A vos, muñequita de papel,
te aprendí a querer así,
vos ahí mirándome
decirte tantas cosas
y yo muerto de risa
y haciéndote cosquillas,
rodando los dos en
la felicidad de tenernos,
y feliz, feliz, en mi rincón de humo,
amigos y canciones;
porque te sabía ahí,
siempre conmigo,
en mi bolsillo o en mis ojos,
pegada en mi mirada.
Desde aquel día en que de tanto
pensarte te me apareciste;
“Hola que tal, soy yo, ¿no me crees?”.
Y claro, si de tanto escribirte
tropecé con vos.
Y bueno, yo te quiero,
aunque me cueste disimular
que no sos más que una invención.

23.2.77

Y también esto:

Azul
de nuevo azul
–      El bar, claro:
       “los tres años de Allende/ mi madre
       se volvió a casar/ me convertía
       en un criminal/ yo luché
       siete años”
Azul, decía. Una conversación azul
y otros murmullos:
¿alrededor?
–     No nene. El ruido
la voz
el pájaro de nuevo:
vos mismo (“tuve una alucinación/
fue con mi padre”) cómo decirte
vos     vos    vos
mismo
el pájaro de nuevo.
Pero es mentira.
Cricket sí pero no tengo cigarrillos.
Mirame azul:
mi mano azul. El humo azul. Un hueco azul.
–     Te ví entre las luces: vos/z
de nuevo el ruido (click clack) y la conversación.
Buah. “Vamos a caminar”.
Vamos al cine.

10.6.83

 

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  1. noviembre 1, 2010 en 12:44 pm

    Me gusta. Yo también quiero que un animal sentado en un inodoro sea sólo eso. Nada más y nada menos. Te enlazo.

    • noviembre 1, 2010 en 7:22 pm

      Gracias!!!! Ahora me doy una vuelta por tu blog.

      Un abrazo,

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