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Archive for 28 marzo 2011

Triple equis

Nunca entendí por qué nadie tuvo la idea de trasladar el rubro 59 de los clasificados al 69 (además de mí misma que tuve la idea pero no la influencia necesaria para llevarla a la práctica).

Bueno, a la gente de la organzación Icann (Internet Corporations for Asigned Names and Numbers) se le ocurrió algo parecido pero a escala mundial y multimillonaria: que los sitios para adultos -y no tanto- no sean .com sino .xxx

Leer nota sobre el tema publicada en Radar

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Oriente y medio

En esto estoy:

Soy un bravo piloto de la nueva China de Ernesto Semán 

Los Lubavitch en la Argentina de Alejandro Soifer

Lynch: jopos como olas y la new wave

 1. Alguien se tomó el trabajo de comparar el pelo de David Lynch con las obras maestras de la pintura mundial.

Quién lo hizo, no entiendo bien. Lo ví primero en SCM! que citaba a worldofwonder que a su vez linkeaba a lo de un tal Jimmy Chen. Calculo que fue este último – pero admito que no soy parcial y que perfectamente puedo estar influenciada por mi asombro ante la genialidad oriental.

2. El señor del jopo va a estar dirigiendo un concierto de Duran Duran que se podrá ver en directo (gratis) por Internet.

Abajo el artículo de Maximiliano Tomás publicado en el suplemento de Cultura de Perfil, y en su hotel.

Por Maximiliano Tomas | 19.03.2011

El miércoles que viene, David Lynch dirigirá un concierto de Duran Duran que podrá verse gratis y en directo por Internet. La iniciativa es parte de una serie llamada Unstaged, que vincula a bandas de rock y cineastas (en agosto, Terry Gilliam filmó a Arcade Fire), y es una de las tantas actividades a las que se dedica Lynch entre una película y otra (en su larga carrera ha hecho videos para Michael Jackson y Chris Isaak, y campañas publicitarias para Calvin Klein, Alka-Seltzer y el gobierno de Nueva York, por ejemplo). La noticia llega a cinco años de la última película del director, Inland Empire, y al mismo tiempo en que su libro Atrapa al pez dorado (publicado en España hace dos años y cuya lectura puede provocar sorpresa, estupor e indignación, todo al mismo tiempo, por su aparente candidez) comienza a venderse en la Argentina con fuerza.

No sólo eso: Cahiers du Cinema acaba de distribuir los dos primeros tomos de la colección Maestros del cine, uno de los cuales tiene como figura central al propio Lynch. La mayor parte de los textos del volumen están a cargo del crítico Thierry Jousse, pero al margen de la cantidad de fotografías que trae el libro, su interés es sobre todo arqueológico: por un lado, está el recorrido biográfico del autor de Twin Peaks, Terciopelo azul y El camino de los sueños, a esta altura conocido por casi todos; pero al mismo tiempo el volumen viene acompañado por fragmentos de entrevistas y, sobre todo, por la reproducción de ensayos y críticas aparecidas originalmente en los Cahiers.

La obra de Lynch ha fascinado a por lo menos dos generaciones de críticos, escritores y cinéfilos, e influido a otras tantas de cineastas. Pero quizá lo mejor que nadie escribió sobre él hasta ahora sea el artículo David Lynch conserva la cabeza, de David Foster Wallace (1962-2008), incluido en su libro Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer (acaban de anunciar que en breve se publicará la novela inconclusa El rey pálido, en la que Wallace estaba trabajando antes de ahorcarse en su casa de California). Allí, Wallace, enviado por la revista Premiere, se mete en el set de filmación de Carretera perdida y hace una profunda disección de la personalidad y la obra del director, y sobre todo de la propia industria del cine.

El texto es una apología de la manera de ser y de filmar de Lynch, pero se sabe que las apologías de Wallace pueden ser, al mismo tiempo, brutales. Imposible de resumir por su extensión y calidad (se trata de un ensayo de setenta páginas), Wallace logra llegar al umbral del misterio Lynch y explicar por qué su cine nos fascina tanto: “La ausencia de linealidad y de lógica narrativa, la profunda polivalencia del simbolismo, la opacidad vidriosa de las caras de los personajes, la extraña pesadez de los diálogos, el despliegue habitual de personas grotescas como figurantes, la forma minuciosa y pictórica en que las escenas son compuestas e iluminadas y la forma lujuriante y posiblemente voyeurista en que se representan la violencia, la perversión y el horror”. Pero hay una pregunta que el propio Wallace se hace y no puede responderse: ¿es Lynch un genio, un idiota, o las dos cosas al mismo tiempo? Por las dudas, aclara: “Admiro a Lynch como artista y desde lejos, pero no me gustaría ir a visitarlo a su caravana, ni mucho menos ser su amigo”.

Cine francés en el patio

Del 17 al 23 de marzo se llevará a cabo la tercera edición del ciclo de cine francés Les Avant Premieres en las salas del Patio Bullrich. El ciclo está compuesto por trece films -once pre-estrenos, una reposición y una producción franco-argentina- que, se supone, reúnen lo mejor del cine francés actual.

Un dato interesante es que el director de uno de los films, Michel Lecler (El significado del amor) va a estar presentando el estreno de su película el primer día del Festival.

La programación completa día por día acá.

Entrada general: $20
Av. del Libertador 750, CABA

Otra genialidad coreana

La cosa es así: dos dientes de leche llamdos Ickle y Lardee vuelven después de años a la casa de Inhae Lee a reclamar sus derechos. La niña devenida adulta los vuelve a cobijar -esta vez fuera de sus fauces- y las dos criaturas, de lo más emocionadas, viven todo tipo de aventuras extremas desde el trick or treat de Halloween hasta la visita de Papá Noel en Navidad y desafíos de toda clase y color, como armar y montar un barrilete sin volarse en el intento.

Fuente: Son Cosas Mías! 

El tiempo lo destruye todo. O no.

-¿Cómo te querés morir?- me preguntó Tiano el día que lo conocí. -No pienso en eso. -Todo el mundo tiene que pensar en eso -dijo- Tienen que inventar la mejor muerte y la peor.-¿Quién dice?

Calle Corrientes. Librería Hernández. Literatura Argentina. Ví un librito blanco sin demasiada importancia, casi escondido entre Pauls, Piglias, Puigs, y Quirogas. Chica-de-pelo-corto en la tapa y título salingeriano. Esto fue hace dos días, hoy puedo decir que lo terminé y que es sin dudas de lo mejor que leí en el último tiempo.

9 minutos de Lucía Puenzo cierra perfecto por donde se lo mire. Está compuesto por nueve capítulos/minutos narrados desde diferentes puntos de vista. Tiene una estructura circular, empieza prácticamente (9 minutos de diferencia) en el mismo momento en que termina. Todo lo demás es la visión de cada uno de los personajes que componen la historia acerca del mundo que constuyen. Iván, Uma y Tiano forman una familia de tres algo disfuncional, a la que se suman un grupo de personajes satélite. Buba es el hermano gay de Uma y tiene hiv. Julia es la excéntrica amante de Iván, fotógrafa y obsesionada con las cicatrices y con encontrar a su padre en la selva. Vinelli fue profesor de literatura de Uma, pero también es un ex-playboy que fue amante de Uma en aulas y baños. Wonka, el compañero de vivienda de Julia, sólo sueña con volver a su china natal.

A diferencia del relato, la historia está hecha a base de pasos en falso, miedos, inseguridades, decisiones equivocadas y tiempos desfazados. Y no es casualidad que el título remita al tiempo y que cada capítulo corresponda a un minuto. El tiempo es uno de los ejes principales del libro. El tiempo juega con los personajes, los pone a prueba, los hace caer en la tentación, los transforma y los deforma a su antojo. Las canas de Vinelli, los nueve minutos que dura la caída libre de Iván en paracaídas, la rutina, la vejez, la pérdida de la sorpresa, el acostumbramiento, lo que no fue, lo que podría haber sido. Sin embargo hacia el final, los personajes vuelven a encontrarse, a recuperar la confianza en el otro y a rearmar el mundo que comparten -tal vez ahora más sólido después de haberse expuesto a las tentaciones y a las experiencias y una vez que el tiempo ha hecho su trabajo. Como dice en la contratapa “al final, vivos fatalmente, los pies en la tierra una vez más”.

Uno de los logros de la novela- que es lo que la hace sólida- es que transmite la idea de que los personajes y el universo que construyen son autónomos, independientes y anteriores a la autora y a los lectores. Tenemos la certeza de que estamos espiando y de que sólo vamos a ver lo que cada uno de ellos quiera contar en el capítulo que le pertenece.

Lucía Puenzo, 9 minutos.
Editorial Beatriz Viterbo, 184 páginas

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