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El tiempo lo destruye todo. O no.

-¿Cómo te querés morir?- me preguntó Tiano el día que lo conocí. -No pienso en eso. -Todo el mundo tiene que pensar en eso -dijo- Tienen que inventar la mejor muerte y la peor.-¿Quién dice?

Calle Corrientes. Librería Hernández. Literatura Argentina. Ví un librito blanco sin demasiada importancia, casi escondido entre Pauls, Piglias, Puigs, y Quirogas. Chica-de-pelo-corto en la tapa y título salingeriano. Esto fue hace dos días, hoy puedo decir que lo terminé y que es sin dudas de lo mejor que leí en el último tiempo.

9 minutos de Lucía Puenzo cierra perfecto por donde se lo mire. Está compuesto por nueve capítulos/minutos narrados desde diferentes puntos de vista. Tiene una estructura circular, empieza prácticamente (9 minutos de diferencia) en el mismo momento en que termina. Todo lo demás es la visión de cada uno de los personajes que componen la historia acerca del mundo que constuyen. Iván, Uma y Tiano forman una familia de tres algo disfuncional, a la que se suman un grupo de personajes satélite. Buba es el hermano gay de Uma y tiene hiv. Julia es la excéntrica amante de Iván, fotógrafa y obsesionada con las cicatrices y con encontrar a su padre en la selva. Vinelli fue profesor de literatura de Uma, pero también es un ex-playboy que fue amante de Uma en aulas y baños. Wonka, el compañero de vivienda de Julia, sólo sueña con volver a su china natal.

A diferencia del relato, la historia está hecha a base de pasos en falso, miedos, inseguridades, decisiones equivocadas y tiempos desfazados. Y no es casualidad que el título remita al tiempo y que cada capítulo corresponda a un minuto. El tiempo es uno de los ejes principales del libro. El tiempo juega con los personajes, los pone a prueba, los hace caer en la tentación, los transforma y los deforma a su antojo. Las canas de Vinelli, los nueve minutos que dura la caída libre de Iván en paracaídas, la rutina, la vejez, la pérdida de la sorpresa, el acostumbramiento, lo que no fue, lo que podría haber sido. Sin embargo hacia el final, los personajes vuelven a encontrarse, a recuperar la confianza en el otro y a rearmar el mundo que comparten -tal vez ahora más sólido después de haberse expuesto a las tentaciones y a las experiencias y una vez que el tiempo ha hecho su trabajo. Como dice en la contratapa “al final, vivos fatalmente, los pies en la tierra una vez más”.

Uno de los logros de la novela- que es lo que la hace sólida- es que transmite la idea de que los personajes y el universo que construyen son autónomos, independientes y anteriores a la autora y a los lectores. Tenemos la certeza de que estamos espiando y de que sólo vamos a ver lo que cada uno de ellos quiera contar en el capítulo que le pertenece.

Lucía Puenzo, 9 minutos.
Editorial Beatriz Viterbo, 184 páginas

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