Go greens!

 

La señal Baby TV  (Fox) que veo cuando me toca cuidar a mi sobrino (2 años y medio) tiene  un programa que se llama Vegimals  y que muestra un mundo hecho a base de vegetales. En realidad, como su nombre lo indica, se trata de animales hechos con vegetales. En todos los capítulos se cumple la siguiente línea argumental: un grupo de verduras y hortalizas  descansa tranquilamente en una fuente y/o mesada cuando de pronto cobran vida y comienzan a volar y moverse por la  cocina en una danza sincronizada que termina por formar un simpático animalito. Luego el animal se traslada a un hábitat natural, que es una especie de jardín lleno de árboles y plantas (también hechos con verduras) y en ese escenario se cuenta alguna historia que lo involucra.  

Esta es la versión health-oriented y apta para diabéticos de la clásica fantasía de un mundo hecho de dulces (Hansel y Gretel, Charlie y la fábrica de chocolate, etc). Pero a diferencia de los otros relatos, donde lo que se busca es atraer a los chicos mostrándoles lo que para ellos sería un mundo ideal, el objetivo de Vegimals es que los chicos se familiaricen con estos alimentos que, no sabemos por qué, suelen odiar por default.  La idea es que empiecen a relacionarse de  manera natural -no forzada- y lúdica con los vegetales y lograr que, un par de años después, cuando la desición sobre qué comer y qué no corra por cuenta propia, elijan una ensalada en vez de una hamburguesa. En Vegimals no existe la dupla frutas-y-verduras, que en general van de la mano,  porque claramente los chicos no desarrollan fruto-fobia y no hacen asco a manzanas, duraznos ni bananas.  

 

Si el objetivo detrás de todo esto fuese demasiado explícito, con una molesta voz en off  explicándolo todo, o si el armado de estos frankenstein vegetales fuese torpe y forzado, la herramienta no funcionaría. Pero en Vegimals todo es perfecto y atractivo: los colores, los sonidos, los movimientos y las formas. Todo está dónde y cuándo tiene que estar. Otro elemento clave atrapa-niños es el factor sorpresa. Porque los animales se van formando con las verduras, mientras la mini audiencia va fantaseando con qué animal va a aparecer. Mi sobrino se mata de risa con el gato con cuerpo de cebolla y ojos de arvejas, el perro con orejas de berenjena, el pájaro con pico de ajo y patas de morrón. La cara que pone cuando descubre que un espárrago finalmente se va a convertir en una pata verde es impagable. Además cada vez que una de las hortalizas vuela por el aire de la cocina él pregunta (aunque ya lo haya visto veinte veces y sepa la respuesta) “¿Qué animal es”? Además se sabe el nombre de todas las verduras, no sé bien cómo porque el programa sólo las muestra, no las nombra y SÍ, le encanta comer vegetales.  

Lo anterior pretendía ser una introducción -fallida- para comentar que hay unos tipos que forman un colectivo musical vienés que se llama The Vegetable Orchestra y cuyo tercer CD se titula Onionoise (sonidos de cebolla). En palabras de los protagonistas (y traducidas al español por mí):

This CD is an aural voyage through phantasmagorical continents of sound and imaginary gardens. Living music: multi-layered and idiosyncratic.

Este CD es un viaje aural a través de continentes fantasmagóricos de sonido y de huertas imaginarias. Música viva: multi-capa e idiosincrásica.  

La duda que me queda es si estos vieneses pretenden seguir el legado de Vegimals y Baby tv o sólo son unos fucking dementes. 

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