Onanismo puro

Navego por zapatos rojos y leo unos poemas de Daniel Link  que aunque a él le parezcan malísimos -y está claro por qué- tienen su encanto.  Son pretenciosos, grandilocuentes, hacen alarde de su supuesta genialidad, soy-poeta-y-mirá-lo-que-puedo-escribir (y vos no). Tienen esa ingenuidad y artificialidad de los primeros escritos.

Él dice que años después se dio cuenta de que todos ellos hablan sobre la masturbación. Yo digo que para el adolescente y egocéntrico Link de aquel entonces, el hecho de escribirlos y releerlos debe haber sido la forma más placentera del auto-erotismo.

Copio su mea-culpa del año 2000 (cuyo cierre muestra que le sigue gustando sentirse importante) y después dos de los poemas, uno del ’75 y otro del ’83. (más abajo, una foto del autor donde bien podría ser el hermano menor y sudaca de De Niro).

La clausura de febrero y otros poemas malos

Aclaración

Los poemas aquí reproducidos fueron escritos entre 1974 y 1983 e integran las Obras completas (edición de bolsillo) cuya publicación comenzaré este año. Cuando releo ahora estos viejos poemas me sorprende no tanto lo malos que son (siempre lo supe), sino que todo estuviera, desde el comienzo, articulado como una obra: luego de una Carpeta negra que reúne mi producción quinceañera, planifiqué unos Cuadernos del tiempo con los poemas de la “mayoría de edad” (18 años). Casi todos ellos (me doy cuenta ahora) son una forma de hablar de la masturbación. Mi obra magna, sumamente nerudiana, estaba todavía por ser escrita. La clausura de febrero vino a llenar ese vacío. He seleccionado algunos poemas de aquí y de allí. Son poemas de juventud dominados por la inautenticidad, obsesionados por la belleza, grandilocuentes y declamativos. Hoy sé que lo único que importa en la poesía (en el arte) es la verdad, y si los rescato del merecido olvido en el que habían caído es porque creo que encierran una verdad histórica.

Daniel Link
mayo 2000

Aquí estoy yo,
parado sobre el mundo

(caminar sobre la luna…
parece difícil;
aunque no)

sentado frente a vos
mirándote a los ojos

(todo es posible lo digo yo)

pensando en todo lo que sos
desde hace un tiempo;
desde que supe que detrás
de tu nariz
estabas vos, ¿estabas vos
o yo te hice, cómo fue?

(si me das la mano
la luna ya no existe
sólo vos y yo, y el mundo
por supuesto, pero es otro
mundo
es algo redondo
colgado de un gancho, cerca
de aquella pared
que da vueltas
si vos o yo lo tocamos)

Yo sé que estás ahí
detrás de todo eso
detrás y adentro,
más bien en el fondo
de esto que soy yo,
a veces.
Entonces ésta es la luna
y caminamos sobre ella
y si vos estás dentro de mí
yo estoy en tus ojos
¿Cómo fue que
supimos dónde estamos,
si es que estamos?

28.4.75

Azul
de nuevo azul
–      El bar, claro:
“los tres años de Allende/ mi madre
se volvió a casar/ me convertía
en un criminal/ yo luché
siete años”
Azul, decía. Una conversación azul
y otros murmullos:
¿alrededor?
–     No nene. El ruido
la voz
el pájaro de nuevo:
vos mismo (“tuve una alucinación/
fue con mi padre”) cómo decirte
vos     vos    vos
mismo
el pájaro de nuevo.
Pero es mentira.
Cricket sí pero no tengo cigarrillos.
Mirame azul:
mi mano azul. El humo azul. Un hueco azul.
–     Te ví entre las luces: vos/z
de nuevo el ruido (click clack) y la conversación.
Buah. “Vamos a caminar”.
Vamos al cine.

 10.6.83


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