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Salvavidas de literatura o ningún pibe nace poeta

Caripela por 500. Si cualquiera viese a Camilo en el bondi, en el tren, en la calle, cualquiera diría que Camilo es un negro de la villa, un negro de mierda. Cualquiera diría que Camilo nació chorro y que te va a robar porque eso es, un chorro. Están los negros de mierda que nacen chorros y mueren chorros, y estamos todos los demás, que morimos gente bien.

El pibe chorro ya nace queriendo robarle la cadenita de oro al obstetra, los anillos a la nurse y la billetera a todos los demás. Todavía no terminó de salir de la concha negra de su madre y ya quiere irse a la concha de la lora, a hacer alguna con los pibes. El pibe chorro a veces nace ochomesino, de pura ansiedad por salir a robar. A veces está en incubadora porque nació mini-negro de mierda y no ve la hora de ir a comprar paco, de aspirar pegamento. Camilo no quiere que las enfermeras limpien la sangre porque a Camilo le fascina la sangre. Acaba de nacer y ya le gusta la muerte. No ve la hora de que lo caguen a palos en todos lados, en su casa, en la calle, los grandes y los chicos, los malos y los buenos.

Camilo a los 2 años años ya merece que le enseñen lo que es el rigor. Que los malos tienen derecho a pegarle porque eso son, malos. Y los buenos también,  porque por algo son buenos. Justicia por mano propia. El mini-villero ya siente placer al pensar en tiros, balas, sangre. Hasta le gusta la basura. No ve la hora de salir del sanatorio y empezar a robar. Por eso el llanto desconsolado, por eso el pataleo.  Camilo no  sufre de hambre porque está acostumbrado, porque está en sus genes ser negro-de-la-villa-muerto-de-hambre.

Cualquiera no diría que Camilo da charlas sobre inseguridad y que le presta libros a sus compañeros de choreo. Cualquiera no diría que Camilo edita una revista que se llama ¿Todo piola? y que en esas dos palabras sintetiza la idea de pensadores, filósofos y demás gente bien que nació para profesional. Dos palabras para resumir la teoría marxista de la conciencia de clase.

Cualquiera no se plantearía cómo un pibe que vivió la mitad de su vida rodeado de tiros, golpes, paco, mierda, bronca, y la otra mitad adentro de la cárcel, por negro de mierda, puede capitalizar toda esa experiencia y convertirla en palabras,  en literatura. Cualquiera no pensaría que Camilo Blajaquis es el nombre artístico de César González, un negro de mierda que ¿cómo va a tener un nombre artístico si ni siquiera merece tener un nombre?

Si Camilo no sabe lo que es la resiliencia, debería. Si cualquiera no lo sabe, también.

 

Mi cabeza empezó a cambiar, a incorporar cosas nuevas; todo un mundo que no conocía hasta antes de caer preso, cuando me di cuenta de todo lo que se le oculta a un joven que le toca nacer en un barrio de clase baja, en una condición pobre y humilde como en la que nací. Aparte de excluirte económicamente, te excluyen cultural y simbólicamente. Te excluyen porque sos el negro de una villa, el negro de mierda, vas a ser chorro, obrero y nada más. El sistema te excluye y es mucho más cruel de lo que uno cree –repasa su aprendizaje–. Lo que juega es una exclusión simbólica: el de la villa es un ignorante, es un posible delincuente. Empecé a usar esto que tengo acá arriba para algo productivo, para algo que me diera vida, que me diera fuerza. Y digo vida porque estaba muerto en vida: 16 años, seis balazos de la policía, me quedaban cinco años de cárcel; ingresé a un instituto con los clavos en las piernas, en muletas, pesando 50 kilos. Realmente estaba muerto.

Una vez que empecé a leer compulsivamente también comencé a incorporar palabras nuevas, reflexiones, sueños, esperanzas nuevas… sentí que mi vida podía ser más interesante que rejas y plomos policiales. Apareció una luz en las tinieblas. Y esa luz fue el arte, la poesía. Necesitaba materializar tanta necesidad de desahogarme, darle forma a todo eso. Y empecé a escupir en una hoja sin saber bien qué nombre tenía eso que estaba escupiendo. Al pasar el tiempo lo fui fortaleciendo y puliendo, quise mejorar la estética hasta que me atreví a llamar “poesía” a toda esa rabia que descargaba mi cuerpo. Si no fuera por la literatura, ya estaría muerto y sería un número más en los legajos policiales.

  

Esquema de un espejo
Camilo Blajaquis

con estilo hombre
no seas común es aburrido
con estilo uno ve

cosas que otros no
zapatos rotos y rayuelas hecha con piedra
el antiguo imperio

en el constante imperio
que tiene nuevo manager
escupile arte en la cara

quizás reviva
enseñale a caminar
al pobre idiota malcriado

¿rima esto? no me importa
si la torta sigue mal cortada
y el cuchillo es de los mismos

a conformarse con las sobras
jodete si estas frío y lo escondes
esto es la ruleta y el castillo de naipes
no escribo por payaso

para eso están los diarios
escribo desde allá…lejos, muy lejos
dimensión de un pendejo

que solo desea un tubo de oxigeno
agua si hace calor
abrigo cuando hace frío.

mandate hasta al fondo
no tengas miedo no te escapes
vení que te muestro

en un segundo mil desastres
lo ves, lo escuchas, lo sentís
pero cerrás el orto y seguís de largo

el mundo del revés absoluto
los obreros del revés nosotros

Cross a la mandíbula
Camilo Blajaquis

Estrellas lejanas brillantes e inspiradoras,
balas perforando sienes,
celdas cerrando sus puertas
suicidios a causa del miedo.
Primaveras, enamorados y chocolate
exclusión económica
exclusión cultural
exclusión psicológica.
Sol radiante, jardín de flores y aves cantoras
heridas con supura, torturados y esclavizados.
Cielo de azul fresco, aire calmo y la montaña
HIV, basurales, tristezas y resignaciones.
Rayos de luz, el mar inmenso, los bosques
infancias a puro dolor, ausencias, envidias.
Selvas, lagunas, desiertos, glaciares
traiciones, masacres, contaminantes, mugre
La luna, las nubes, los ríos, la vida
el ser humano, propiedad privada, dinero, la muerte.

 

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  1. camila
    febrero 23, 2011 en 10:41 pm

    Magnífico!!!

  2. Diego
    junio 3, 2011 en 5:52 am

    Excelente nota.
    Pero lo de “Camilo” IM-PRE-SIO-NAN-TE. Sin (más) palabras.
    Saludos y Adelante!

    • junio 3, 2011 en 3:42 pm

      Gracias Diego. Sí, Camilo es un groso. Si te interesó el tema, googlealo o buscá en Youtube que hay un montón de videos donde cuenta su historia y habla de la Argentina que él quiere y cree posible.

      Un abrazo,

  3. victoria
    julio 26, 2012 en 4:17 pm

    hermoso

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