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Archive for 20 julio 2011

Crónica con llanto, machismo y cemento

julio 20, 2011 2 comentarios

Por Marcos Lizenberg

Cuirosa secuencia: voy caminando por Gurruchaga y me cruzo con Paola Krum. La reconozco casi cuando la tengo en frente y observo al grupo que la prosigue en la calle sin saber si forman parte de un séquito o simplemente son transeúntes independientes, caminando azarosamente juntos a unos pocos pasos de una actríz bonita y reconocida. Pienso: esa mujer salió con Spinetta. Pienso: ese pensamiento tiene algo de machista. Sin embargo prosigo mi camino ligeramente más alegre que antes (ya venía razonablemente feliz, con ese espíritu literario que a uno lo predispone de forma arriesgada hacia la realidad, o al menos eso es lo que uno quiere creer). La visión de un adolescente corpulento saliendo de un edificio -y de una historia entrevista en sus movimientos, perfectamente normales- fortalece mi suave regocijo. A los pocos metros pienso, por supuesto, en Bolaño, pero sobre todo en su cuento La Nieve, el cual releí por fragmentos esta mañana, y me dejo obnubilar por ese canto a la fiesta, por ese canto a la vida que es la literatura del mejor Bolaño. Pero también, advierto, Bolaño habla del horror. El horror: esa presencia absolutamente moderna. Más o menos a los tres segundos levanto la mirada -o me concentro en lo que estoy mirando, que es lo mismo- y veo la cara diamantina de Alan Pauls. Viene de frente y su visión no me sorprende pero me conduce a una pregunta: ¿tengo algo que decirle yo a este tipo, entiéndase: a este escritor? Me detengo y dejo que la pregunta haga eco en mi cabeza y en mi cuerpo. Pauls ha ingresado a un garage enorme, gris, poco confortable, es decir a un garage de lo más común. Al lado mío una pareja discute (los otros caminantes, que por supuesto no han seguido la pista de Pauls, pasan y miran de reojo) y él, mientras ella permanece en silencio, tira unas hojas al piso diciendo: “Yo leí cada palabra de amor, cada una de estas palabras, ¿entendés?, cada una de estas palabras leí yo…”. Doy un paso adelante, me asomo al garage en cuestión: una mujer boliviana o peruana o tal vez tan solo una vieja me mira desde la garita. Al fondo un auto arranca y se mueve hacia la entrada, y cuando pasa a mi lado decido mirar a Pauls como lo haría Chapman antes de matar a Lennon, o como lo haría un hijo al mirar a un padre que lo abandonó hace tiempo (hace tanto que este último ya no lo reconoce), o como lo haría un mendigo al mirar pasar su propio fantasma. Pauls, claro, se siente alarmado, no tanto como para detener el auto y bajarse en la vereda del estacionamiento pero sí lo suficiente como para que me mire de una forma a la vez calma, fría y salvaje (con algo de asesino natural, elegante y dotado que yo ya había adivinado en alguna entrevista periodística) y entonces yo, inmóvil en la penumbra, adivine sus ojos fijos en el espejo retrovisor -sus ojos silenciosos- mientras el coche se aleja.

A las pocas horas compro “Historia del llanto” y lo empiezo a leer.

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El amante de la poesía

julio 13, 2011 3 comentarios

 

Mañana tengo pensado ir a El Amante a anotarme en un curso sobre 4 cineastas asiáticos. Como el curso lo dicta Marcos Vieytes (y tengo insomnio, para variar) lo Googleo a ver qué onda. Y me encuentro con maravillas como ésta:

 

Días

hay días buenos y días malos
pero los peores son esos
días que se muerden la cola
inevitables como ceremonias
insomnes
días como pesadillas del no estar
boring days
¿boring deus?
las mismas respuestas los mismos
ojos
el mismo no lugar la misma
sorda fascinación ante la misma
cosa dicha siempre por el mismo
¿cossa diche? lo mismo
que nunca
que nada
que nadie
que no

hay días repletos de gente deshabitada

 

Más poemas de Vieytes acá.

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Blatt x Soto

Sobre Pasabobos de Mariano Blatt
por Facundo R. Soto

Recibir un nuevo libro de Mariano Blatt genera alegría. En la plenitud de su escritura, es mucho lo que tiene para dar, y enorme su generosidad. Sus textos no defraudan: cumplen y superan las expectativas; la poesía que nos regala es fresca, clara, transparente. Toparse con ella es ir a un encuentro inolvidable. Purifica. Los chicos que se mueven en sus poemas terminan conociéndonos, y mientras avanza la lectura también son nuestros amigos. La simpleza con la que MB ve las cosas, la forma en que crea sus poemas y la lectura que hacemos de ellos es lo que nos abre un mundo concreto, accesible, tan vívido como real. Afortunadamente, está lejos de escribir de forma pretenciosa, compleja y metafísica. MB tiene algo para decir y sabe hacerlo. El placer de su lectura nos hace volver a sus poemas una y otra vez, y los sentidos se abren, se multiplican.

Leer +

Shua Xpress

Leé acá la entrevista que le hicimos a Ana María Shua para Paradigma Libros. Entre otras, dijo cosas como éstas:

Me tengo que obligar a sentarme a escribir y azotarme (con el látigo de Capote) para que salga algo que por cierto no siempre es arte (como a Capote y a mí nos gustaría).

En la biblioteca de la AMIA descubrí que había una cantidad de folklore judío relacionado con fantasmas y demonios que me interesó muchísimo.

Trapitos al sol

En Paradigma libros entrevistamos a Claudia Piñeiro, la escritora que a partir de sus novelas “Las viudas de los jueves” y “Betibú” se convirtió en una especialista en la trama secreta y siniestra de la vida en los countries.

 

¿Qué libros leíste últimamente? ¿Cuál o cuáles le recomendarías a nuestros lectores?

Tres Luces, de Claire Keegan. Una preciosa nouvelle de una joven autora irlandesa que también tiene cuentos muy buenos. Placebo de Brindisi, también una nouvelle, escrita en un único párrafo, con una prosa muy interesante. Mar de fondo, de Patricia Highsmith, genial como todo lo de ella. Empecé a leer Un maestro de Guillermo Saccomanno, que me tiene muy enganchada.

 

Si tuvieses que elegir cinco libros que te hayan marcado en tu vida personal y profesional ¿Cuáles serían?

Elijo cinco, no sé si son los que más me marcaron, son los que en este momento recuerdo por alguna característica que para mí los hace únicos y de allí su marca. El Buenos Aires Affaire, de Manuel Puig. Por el camino de Swam (En busca del tiempo perdido), de Proust. Desgracia, de Coetzee. El arte de la ficción, David Lodge. Lenguaje y silencio, de Steiner.

 

¿Qué efecto pensás que puede tener el e-book y el auge de lo digital sobre la industria editorial? ¿Estamos ante el fin del libro impreso?

Con el tiempo probablemente. Muchos se irán pasando del papel al e-book. Pero llevará un tiempo. Y siempre existirá el libro objeto, por su belleza o su significado: se puede subrayar, doblarle una punta a una página para hacer una marca, hacerlo firmar por el autor, etc.

 

¿Cómo es tu relación con Facebook y las redes sociales? ¿Pensás que son herramientas útiles para un escritor y para el intercambio con sus lectores?

Los uso y soy activa en las redes. Sí, creo que para el autor que le gusta comunicarse con sus lectores es muy útil. Hay otros que sólo lo usan unilateralmente, suben información o datos acerca de ellos pero no interactúan. Para los escritores fóbicos es mejor abstenerse.

 

¿Qué te motivó a escribir sobre los crímenes en los countries? ¿Qué te atrae particularmente de ese mundo?

Es un cuarto cerrado perfecto para la novela policial. Pero cuando escribí Las Viudas de los jueves no lo elegí por eso sino porque quería contar la década del 90 y me parecía un buen escenario para eso. En Betibú sí lo elegí por sus condiciones de cuarto cerrado.

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