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Archive for the ‘Arte’ Category

La gente detrás de las paredes – This is Banksy

Detrás del seudónimo Banksy se esconde el graffitero más famoso del mundo. Activista político, director de cine y artista visual, Banksy se vale del stencil para plasmar su mirada del mundo en puentes, paredes, calles, callejones, persianas, puertas, etc. Todo lo que esté “ahí afuera” es un bastidor potencial, todo el espacio público es espacio a intervenir. La mayoría de sus graffitis son de contenido social, con mensajes pacifistas y de denuncia, siempre con su sello original e irreverente. Lo que lo caracteriza es la oposición de elementos  antagónicos que en el mundo como lo conocemos no podrían convivir. Por ejemplo el alegre y despreocupado Mickey Mouse con la niña que grita desesperada en Vietnam, o una flor de colores con una ametralladora. Pero lo más interesante, como se propone el arte callejero, es el contexto que termina de completar la obra. Por ejemplo en el muro que se alzó en gaza, para dividir las zonas palestinas de las israelíes, Banksy plasmó un soldado abriendo un espacio en la pared. Lo que tiene de particular es que si bien este choque entre símbolos, ya sea dentro del stencil o entre el stencil y su entorno, generan un resultado conmovedor pero a la vez es visualmente atractivo. Otro de los recursos que utiliza es el juego con las palabras y las expresiones, como en su stencil Parking.

Buscando en internet, me encontré con la niña que cachea al policía en una taza,  en un almohadón o en una remera, donde obviamente pierde el significado original y todo su sentido para convertirse en algo que ese graffiti supone denunciar.

Waltz with Leonard Cohen

Leonard Cohen ganó ayer el Premio Príncipe de Asturias a las Letras 2011 no sólo por su extensa producción musical sino también por sus menos difundidas novelas. En ambos géneros el canadiense crea mundos imaginarios completamente literarios y melancólicos con reminiscencias de Bukowski (sin ir más lejos una de sus novelas se titula (Hermosos perdedores) que, en palabras del jurado de Asturias, son como “una balada interminable”.

Take this Waltz es uno de mis temas preferidos y más aun desde que me remite a Waltz with Bashir primero Comic y luego documental animado del israelí Ari Folman sobre la guerra del Líbano de 1982.

Let’s Waltz!

Go greens!

 

La señal Baby TV  (Fox) que veo cuando me toca cuidar a mi sobrino (2 años y medio) tiene  un programa que se llama Vegimals  y que muestra un mundo hecho a base de vegetales. En realidad, como su nombre lo indica, se trata de animales hechos con vegetales. En todos los capítulos se cumple la siguiente línea argumental: un grupo de verduras y hortalizas  descansa tranquilamente en una fuente y/o mesada cuando de pronto cobran vida y comienzan a volar y moverse por la  cocina en una danza sincronizada que termina por formar un simpático animalito. Luego el animal se traslada a un hábitat natural, que es una especie de jardín lleno de árboles y plantas (también hechos con verduras) y en ese escenario se cuenta alguna historia que lo involucra.  

Esta es la versión health-oriented y apta para diabéticos de la clásica fantasía de un mundo hecho de dulces (Hansel y Gretel, Charlie y la fábrica de chocolate, etc). Pero a diferencia de los otros relatos, donde lo que se busca es atraer a los chicos mostrándoles lo que para ellos sería un mundo ideal, el objetivo de Vegimals es que los chicos se familiaricen con estos alimentos que, no sabemos por qué, suelen odiar por default.  La idea es que empiecen a relacionarse de  manera natural -no forzada- y lúdica con los vegetales y lograr que, un par de años después, cuando la desición sobre qué comer y qué no corra por cuenta propia, elijan una ensalada en vez de una hamburguesa. En Vegimals no existe la dupla frutas-y-verduras, que en general van de la mano,  porque claramente los chicos no desarrollan fruto-fobia y no hacen asco a manzanas, duraznos ni bananas.  

 

Si el objetivo detrás de todo esto fuese demasiado explícito, con una molesta voz en off  explicándolo todo, o si el armado de estos frankenstein vegetales fuese torpe y forzado, la herramienta no funcionaría. Pero en Vegimals todo es perfecto y atractivo: los colores, los sonidos, los movimientos y las formas. Todo está dónde y cuándo tiene que estar. Otro elemento clave atrapa-niños es el factor sorpresa. Porque los animales se van formando con las verduras, mientras la mini audiencia va fantaseando con qué animal va a aparecer. Mi sobrino se mata de risa con el gato con cuerpo de cebolla y ojos de arvejas, el perro con orejas de berenjena, el pájaro con pico de ajo y patas de morrón. La cara que pone cuando descubre que un espárrago finalmente se va a convertir en una pata verde es impagable. Además cada vez que una de las hortalizas vuela por el aire de la cocina él pregunta (aunque ya lo haya visto veinte veces y sepa la respuesta) “¿Qué animal es”? Además se sabe el nombre de todas las verduras, no sé bien cómo porque el programa sólo las muestra, no las nombra y SÍ, le encanta comer vegetales.  

Lo anterior pretendía ser una introducción -fallida- para comentar que hay unos tipos que forman un colectivo musical vienés que se llama The Vegetable Orchestra y cuyo tercer CD se titula Onionoise (sonidos de cebolla). En palabras de los protagonistas (y traducidas al español por mí):

This CD is an aural voyage through phantasmagorical continents of sound and imaginary gardens. Living music: multi-layered and idiosyncratic.

Este CD es un viaje aural a través de continentes fantasmagóricos de sonido y de huertas imaginarias. Música viva: multi-capa e idiosincrásica.  

La duda que me queda es si estos vieneses pretenden seguir el legado de Vegimals y Baby tv o sólo son unos fucking dementes. 

Lynch: jopos como olas y la new wave

 1. Alguien se tomó el trabajo de comparar el pelo de David Lynch con las obras maestras de la pintura mundial.

Quién lo hizo, no entiendo bien. Lo ví primero en SCM! que citaba a worldofwonder que a su vez linkeaba a lo de un tal Jimmy Chen. Calculo que fue este último – pero admito que no soy parcial y que perfectamente puedo estar influenciada por mi asombro ante la genialidad oriental.

2. El señor del jopo va a estar dirigiendo un concierto de Duran Duran que se podrá ver en directo (gratis) por Internet.

Abajo el artículo de Maximiliano Tomás publicado en el suplemento de Cultura de Perfil, y en su hotel.

Por Maximiliano Tomas | 19.03.2011

El miércoles que viene, David Lynch dirigirá un concierto de Duran Duran que podrá verse gratis y en directo por Internet. La iniciativa es parte de una serie llamada Unstaged, que vincula a bandas de rock y cineastas (en agosto, Terry Gilliam filmó a Arcade Fire), y es una de las tantas actividades a las que se dedica Lynch entre una película y otra (en su larga carrera ha hecho videos para Michael Jackson y Chris Isaak, y campañas publicitarias para Calvin Klein, Alka-Seltzer y el gobierno de Nueva York, por ejemplo). La noticia llega a cinco años de la última película del director, Inland Empire, y al mismo tiempo en que su libro Atrapa al pez dorado (publicado en España hace dos años y cuya lectura puede provocar sorpresa, estupor e indignación, todo al mismo tiempo, por su aparente candidez) comienza a venderse en la Argentina con fuerza.

No sólo eso: Cahiers du Cinema acaba de distribuir los dos primeros tomos de la colección Maestros del cine, uno de los cuales tiene como figura central al propio Lynch. La mayor parte de los textos del volumen están a cargo del crítico Thierry Jousse, pero al margen de la cantidad de fotografías que trae el libro, su interés es sobre todo arqueológico: por un lado, está el recorrido biográfico del autor de Twin Peaks, Terciopelo azul y El camino de los sueños, a esta altura conocido por casi todos; pero al mismo tiempo el volumen viene acompañado por fragmentos de entrevistas y, sobre todo, por la reproducción de ensayos y críticas aparecidas originalmente en los Cahiers.

La obra de Lynch ha fascinado a por lo menos dos generaciones de críticos, escritores y cinéfilos, e influido a otras tantas de cineastas. Pero quizá lo mejor que nadie escribió sobre él hasta ahora sea el artículo David Lynch conserva la cabeza, de David Foster Wallace (1962-2008), incluido en su libro Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer (acaban de anunciar que en breve se publicará la novela inconclusa El rey pálido, en la que Wallace estaba trabajando antes de ahorcarse en su casa de California). Allí, Wallace, enviado por la revista Premiere, se mete en el set de filmación de Carretera perdida y hace una profunda disección de la personalidad y la obra del director, y sobre todo de la propia industria del cine.

El texto es una apología de la manera de ser y de filmar de Lynch, pero se sabe que las apologías de Wallace pueden ser, al mismo tiempo, brutales. Imposible de resumir por su extensión y calidad (se trata de un ensayo de setenta páginas), Wallace logra llegar al umbral del misterio Lynch y explicar por qué su cine nos fascina tanto: “La ausencia de linealidad y de lógica narrativa, la profunda polivalencia del simbolismo, la opacidad vidriosa de las caras de los personajes, la extraña pesadez de los diálogos, el despliegue habitual de personas grotescas como figurantes, la forma minuciosa y pictórica en que las escenas son compuestas e iluminadas y la forma lujuriante y posiblemente voyeurista en que se representan la violencia, la perversión y el horror”. Pero hay una pregunta que el propio Wallace se hace y no puede responderse: ¿es Lynch un genio, un idiota, o las dos cosas al mismo tiempo? Por las dudas, aclara: “Admiro a Lynch como artista y desde lejos, pero no me gustaría ir a visitarlo a su caravana, ni mucho menos ser su amigo”.

We want you on the army (ahora el malo es Fidel)

noviembre 29, 2010 Deja un comentario

El nuevo chiche en materia de Videojuegos se llama Call of Duty (el llamado del deber) y el objetivo es acabar de una vez y para siempre con la vida de Fidel Castro. Alejandro Soifer escribió una nota al respecto en el suplemento Radar de página 12 que dice más o menos así:

Los primeros diez minutos del videojuego estadounidense Call of Duty: Black Ops, que desde hace pocas semanas ostenta el record de producto de entretenimiento más taquillero de la historia con 5,6 millones de copias vendidas en sus primeras 24 horas en el mercado, se ahorran todo tipo de sutilezas: al jugador, inmerso en una simulación de combate de guerra en primera persona, se le asigna una misión clara y simple, matar a Fidel Castro. ¿Qué tuvo que haber pasado en el mundo de los videojuegos para que se haya pasado de la inocencia del Pacman que come pastillas y fantasmas de colores al estado actual donde se juega a matar cubanos en una recreación virtual de la invasión de Bahía de Cochinos?

Leer el resto de la nota

Rabbits for my Closet – Cortázar en clave de videojuego

septiembre 13, 2010 Deja un comentario

Levantando cabos de trébol, hojas sueltas, pelusas blancas,
dándome contra los muebles.

Julio Cortázar. Carta a una señorita en París.

Hoy me encontré con una nota publicada en  Agenda Transit sobre el lanzamiento de un videojuego  inspirado en Carta a una señorita en París. El juego, cuyo escenario es la habitación en la que transcurre el cuento, con su sillón verde, su biblioteca, su alfombra y -claro- su gran armario, consiste en ayudar al personaje a guardar a los conejitos, uno a uno, en el placard (para poder por fin hacer la limpieza y tal vez dormir un poco más).  El juego incluye además citas del cuento: Una pelusa subiendo me cierra la garganta o I can feel it, fluffy, climbing up trough my throat, si decidimos jugarlo en la versión en inglés. (más abajo link al juego).

Como dice la nota en cuestión en los últimos años han proliferado las formas alternativas de narrar valiéndose de nuevas tecnologías y  medios digitales y esto, inevitablemente me recuerda a Dreidel, protagonista de La Despedida (última novela de Marcelo Birmajer) quien se dedica a escribir guiones para videojuegos, generalmente por encargo. El lanzamiento de su última creación, Brigada Freedom, cuyo objetivo es ayudar a Israel y sus aliados a derrotar a Hamas, Bin Laden, Irán y demás fuerzas del mal, lo ha catapultado a la fama mundial. Dreidel -típico antihéroe de Birmajer judío, cuarentón y soltero, a quien todo le sale mal- tiene el sueño (fallido, obvio) de trasladar a formato de videojuego grandes clásicos de la literatura mundial.

Ya se me están ocurriendo guiones para sugerirle a Dreidel o a la gente de Purpletree (desarrolladores del juego) como Cabecitas negras go-home, donde el usuario debe ayudar a la pareja de insestuosos hermanos a recorrer los diferentes ambientes de la casa y pegarles una patada en el orto a los okupas imaginarios para devolverlos sin escalas a su habitat natural: el Conurbano Bonaerense.  

¡Encerrar a los malditos conejos en el closet now! (jugar)     

Ver las caricaturas de conejos malvados de Valery Milovic para cebarse antes de jugar

Rain

septiembre 8, 2010 Deja un comentario
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