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Archive for the ‘-Cine’ Category

Ey, qué te pasa Buenos Aires, es con vos.

octubre 31, 2011 Deja un comentario

Más mimos y menos Clonazepam.

Título: Medianeras
Origen: Argentina-España-Alemania
Año: 2010
Guión y dirección: Gustavo Taretto
Fotografía: Leandro Martínez
Edición: Pablo Mari, Rosario Suarez
Música: Gabriel Chwojnik
Elenco: Pilar López de Ayala, Javier Drolas, Inés Efron, Carla Peterson, Adrián Navarro, Rafael Ferro, Alan Pauls, Romina Paula, Jorge Lanata
Duración: 95 min
Producción: Rizoma (Argentina), Pandora Film(Alemania), Eddie Saeta (España) y el apoyo del INCA
Distribución: Aura Films

*****

pared: construcción perpendicular al suelo y de superficie continua que sirve para cerrar un espacio, dividir un espacio, sostener un techo o proteger algo.

entre cuatro paredes: encerrado en la propia casa y apartado del trato con la gente.

pared medianera: la común a dos construcciones contiguas, de la que se derivan determinados derechos.

Protagonistas

Martín, fóbico en recuperación, vive en su mono-ambiente con su perro Susú, un caniche mezcla de perro y peluche. Trabaja diseñando páginas web desde su casa, de la que no sale casi nunca, y es adicto a internet. Va a terapia y toma Rivotril. Saca fotos de la ciudad y su gente como parte del tratamiento que le ordenó su psiquiatra ya que, como le dice, eso le va a permitir ver la ciudad y la gente desde otra perspectiva y así “amigarse con ellos”. Hace años que cortó con su ex pareja, quien se fue de viaje por un tiempo y decidió no volver nunca más, dejándole nada más que a Susú. Martín sufre de contracturas varias –por eso el ibupirac Flex- por lo que el traumatólogo (un genial y fumador Lanata) le recomienda empezar natación. Cosa que nunca hace.

Mariana, fobica en ascenso, también vive en una caja de zapatos pero que, porque tiene un par de escaleras se siente duplex. Convive con sus materiales de trabajo y sus amigos: los maniquíes. Porque si bien es Licenciada en Arquitectura, nunca pudo ejercer y sin embargo se dedica a decorar vidrieras. También le indican natación (ella sí va) y su personalidad es melancólica, y sufre de una importante baja autoestima. Se separó de su última pareja hace un tiempo por lo que debió volver a su departamento de soltera, maniquíes a cuestas.


Personajes secundarios

Susú, el caniche blanco de Martín. Martín dice que es el eslabón perdido entre un perro y un peluche y la paseadora dice que ese perro “da gay”.

Los maniquíes sin nombre de Mariana, a los que cuida con recelo, limpia, habla, besa y si es necesario hasta les toca el culo. Son su sostén (cuando viaja en colectivo, a veces apoya la pera sobre la mano abierta del maniquí construyendo una versión devaluada de “El pensador” de Rodin.

Personajes importantes pero no tanto

El ex de Mariana: un posesivo Alan Pauls  con el que convivió cuatro años y que lo único que le dejó fueron cuatro carpetas de imágenes en la compu (una por año) que Mariana va eliminando de su computadora y su vida.

Sus dos recientes citas fallidas (un amigo y un vecino de andarivel de la pileta)

La ex de Martín (protagonizada por Romina Paula) queun día decisidió irse unos días del país pero a más regresó, dejándole al perro peluche que da gay.

Sus dos fallidos Touch and go, uno con la paseadora de perros, que incluye coito interrumpido por ladridos que llgan desde la cocina y otro con una impresentable/ insoportable que conoce en un sitio web de citas y que habla miles de idiomas y hasta le pide hablar en francés.

Adquisiciones recientes

Una silla con rueditas que Mariana encuentra en la calle (como si estuviéramos en Europa).

Una silla ergonómica que Martín compra en Knoll/Interior Forma y que sube y baja ¡y que recibe a domicilio.

Deportes aconsejados

Natación para ambos. A él le gusta nadar pero odia todo el ritual que lo rodea: el antes y el después, la previa y el vestuario, las antiparras y su gesto de asombro, el olor a cloro, la toalla mojada en el bolso, pero lo que más odia, es que sea el deporte más completo. A ella le sienta bien y la hace olvidar.

Principales patologías

Martín es adicto a Internet y recientemente sufrió algunos ataques de pánico. Está en recuperación pero trabaja desde su casa, come en su casa y recibe sus compras en su casa. Insomnio, melancolía, contracturas, dolores de cabeza y de espalda.

Mariana tiene claustrofobia, sobre todo a los ascensores que cierran herméticamente, y un serio trastorno de autoestima. Insomnio, melancolía, contracturas.

Objetos fetiche / protagonistas inanimados

Ella: Wally, tazón gigante para café con leche, los maniquíes. Cajas de cartón de mudanza,

Él: Jack Skellington y su novia cosida, Star Treck, Star Wars,  Astro-boy en su caja original, póster con escala de colores, papel burbuja, mochila bien resistente para transportar: cámara de fotos Leika, 3 preservativos marca Prime, un manual de primeros auxilios ante un eventual ataque de pánico, 40 pesos (en cambio), Ibupirac Flex, Rivotril de 0,5 en gotas, mp3 con miles de canciones.

Médicos intervinientes

Él y ella: traumatólogos, psiquiatras, psicoanalistas.

Familia y amigos

Él y Ella:  Bien, gracias.

Arquitectura / construcciones

Edificios bajos, edificios altos, edificios de colores, edificios grises. Departamentos, mono-ambientes, cajas de zapatos, falsos duplex, inhallables 5 ambientes. Escaleras, ventanas, no-ventanas, vidrieras, puentes, medianeras, traga luz, pulmón de manzana sin aire, carteles que indican la distancia de algún lugar en minutos o kilómetros, persianas de madera humedecidas, persianas plásticas, rejas, cables caprichosos, planos, croquis, renders, afiches, balcones, andamios, contrafrentes, yuyos que crecen donde no deberían, paredes sucias, rajadas,  remendadas, atadas con alambre. Palermo, azul profundo, el piso 20 del edificio Kavanagh.

Lugares / no-lugares

París, aeroparque, las vidrieras, los palieres de los edificios, los pasillos, las escaleras, las peceras, los colectivos y los subtes.

Gadgets / tecnología

Ambos: chat, msn, windows, e-mail, redes sociales, facebook, delete, ctrl z, paquete office, contestadores automáticos, papelera de reciclaje. Tecnología 2.0 y 3.0, spam, mac, mp3, wi-fi.

Instrucciones

Poner en un frasco deBenadry, medio lleno medio vacio, agitar hasta obtener una mezcla homogénea, agregar la música perfecta y Voilá: obtenés una película maravillosa, de las mejores que ví en mucho tiempo (incluyendo los conco continentes) que combina forma y contenido en dosis exactas, perfectas.

Pero como Medianerases mucho más que un film, y dura mucho más que los 95 minutos reglamentarios (se propaga como el virus N1H1 o como algún virus informático) podés seguir con la experiencia Medianeras y ver los trailers y teasers varios, ficha técnica completa, wallpaper, notas del director, más fotos y la campaña de comunicación (tan o más genial que el film en sí) y muchas cosas más acá:

http://www.medianeras.com
http://www.facebook.com/MedianerasTheFilm

El significado de la vida por USD $9.99

octubre 13, 2011 Deja un comentario
Categorías:-Cine

Waltz with Leonard Cohen

Leonard Cohen ganó ayer el Premio Príncipe de Asturias a las Letras 2011 no sólo por su extensa producción musical sino también por sus menos difundidas novelas. En ambos géneros el canadiense crea mundos imaginarios completamente literarios y melancólicos con reminiscencias de Bukowski (sin ir más lejos una de sus novelas se titula (Hermosos perdedores) que, en palabras del jurado de Asturias, son como “una balada interminable”.

Take this Waltz es uno de mis temas preferidos y más aun desde que me remite a Waltz with Bashir primero Comic y luego documental animado del israelí Ari Folman sobre la guerra del Líbano de 1982.

Let’s Waltz!

Dancer in the dark

 

En una nota publicada hoy en Página 12 / Espectáculos por Luciano Monteagudo leo que Lars Von Trier -en el marco de la presentación de su último film en Cannes- dijo que “simpatiza un poco con Hitler”, por lo que varias distribuidoras ya se negaron a estrenar el film en sus países, incluida Argentina.

Ok, está claro que el amigo Lars es un psicópata -y que la pobre Björk debía tener razón cuando lloraba y declaraba que el director era un tirano. El razonamiento que expone para explicar su simpatía por el Führer ademásconfirma que no está muy equilibrado:

Durante mucho tiempo yo pensé que era judío y estaba muy feliz de serlo. Luego comprendí que no lo era. Quería ser judío, pero en realidad me di cuenta de que era un nazi, porque mi madre me reveló que mi familia era alemana, lo cual también me gustaba.  

Pero esto no quiere decir que tengan que dejarme sin ver Melancholia, su última película, que pinta interesante. Como siempre, algunos entienden todo mal.

BAFICI 13 / Cómo elegir

abril 7, 2011 1 comentario

 

Estoy ansiosa. Llega el BAFICI y voy a poder ir a las funciones a las que no va casi nadie y que nunca se agotan (léase antes de las 18 hs).

Como siempre me voy a dejar llevar un poco por el instinto, la afinidad, la percepción y otro poco por las recomendaciones de publicaciones o sitios especializados como otrocine  o El Amante. Lo complicado de esta edición es que no tengo limitaciones horarias y me siento como perdida en la marea fílmica (si ya sé, encima me quejo). Todos sabemos que los límites a veces perjudican pero también son de gran ayuda ante la perspectiva de 360 películas (aprox.) en 12 días.  Hay que jugarse por algunas porque por más tiempo que se tenga, más de 2 ó 3 el mismo día no me banco y 12 x 2 me da 24 😦 

No me suelo “clavar” con las películas que elijo porque tengo claro lo que me interesa, lo que me gusta ver. Es cierto que por culpa de esta fe ciega en mí afinidad me cierro a otras posibilidades y dicen que el que no arriesga no gana. Pero no va a ser este el año para cambiar.

Entonces, además del factor día-horario uno puede elegir según los siguientes criterios: Sección / Director / Nombre / País y así están organizadas las categorías del site oficial -a excepción de la que más influye en mi decisión: País. 

Como decía, mi criterio es bastante poco amplio pero no se basa en un capricho sino en mi experiencia como  espectadora. Más o menos ya sé que climas, qué temáticas y qué cinematografías me interesan. Por ejemplo, si es coreana se ve por default, si es israelí también (de forma un poco menos racional). Si es japonesa, muy probablemente sea excelente (las del género terror no se ven, y las de yakuzas tienen que pasar por los otros filtros), si es china o tailandesa seguramente también. Si es alemana es muy dificil que no me guste. Si es noruega, sueca o finlandesa, tiene muchísimas chances. De todos los demás países, sea del continente que fuera, se lee la sinopsis, se ven las fotos, el trailer si está disponible y las recomendaciones y recién ahí se decide. Por último, si es una co-producción se desconfía y por lo tanto -y aunque los países sean de los preferidos- se recurre al sistema de filtro antes mencionado. En general no me falla.

Bon Voyage

Lynch: jopos como olas y la new wave

 1. Alguien se tomó el trabajo de comparar el pelo de David Lynch con las obras maestras de la pintura mundial.

Quién lo hizo, no entiendo bien. Lo ví primero en SCM! que citaba a worldofwonder que a su vez linkeaba a lo de un tal Jimmy Chen. Calculo que fue este último – pero admito que no soy parcial y que perfectamente puedo estar influenciada por mi asombro ante la genialidad oriental.

2. El señor del jopo va a estar dirigiendo un concierto de Duran Duran que se podrá ver en directo (gratis) por Internet.

Abajo el artículo de Maximiliano Tomás publicado en el suplemento de Cultura de Perfil, y en su hotel.

Por Maximiliano Tomas | 19.03.2011

El miércoles que viene, David Lynch dirigirá un concierto de Duran Duran que podrá verse gratis y en directo por Internet. La iniciativa es parte de una serie llamada Unstaged, que vincula a bandas de rock y cineastas (en agosto, Terry Gilliam filmó a Arcade Fire), y es una de las tantas actividades a las que se dedica Lynch entre una película y otra (en su larga carrera ha hecho videos para Michael Jackson y Chris Isaak, y campañas publicitarias para Calvin Klein, Alka-Seltzer y el gobierno de Nueva York, por ejemplo). La noticia llega a cinco años de la última película del director, Inland Empire, y al mismo tiempo en que su libro Atrapa al pez dorado (publicado en España hace dos años y cuya lectura puede provocar sorpresa, estupor e indignación, todo al mismo tiempo, por su aparente candidez) comienza a venderse en la Argentina con fuerza.

No sólo eso: Cahiers du Cinema acaba de distribuir los dos primeros tomos de la colección Maestros del cine, uno de los cuales tiene como figura central al propio Lynch. La mayor parte de los textos del volumen están a cargo del crítico Thierry Jousse, pero al margen de la cantidad de fotografías que trae el libro, su interés es sobre todo arqueológico: por un lado, está el recorrido biográfico del autor de Twin Peaks, Terciopelo azul y El camino de los sueños, a esta altura conocido por casi todos; pero al mismo tiempo el volumen viene acompañado por fragmentos de entrevistas y, sobre todo, por la reproducción de ensayos y críticas aparecidas originalmente en los Cahiers.

La obra de Lynch ha fascinado a por lo menos dos generaciones de críticos, escritores y cinéfilos, e influido a otras tantas de cineastas. Pero quizá lo mejor que nadie escribió sobre él hasta ahora sea el artículo David Lynch conserva la cabeza, de David Foster Wallace (1962-2008), incluido en su libro Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer (acaban de anunciar que en breve se publicará la novela inconclusa El rey pálido, en la que Wallace estaba trabajando antes de ahorcarse en su casa de California). Allí, Wallace, enviado por la revista Premiere, se mete en el set de filmación de Carretera perdida y hace una profunda disección de la personalidad y la obra del director, y sobre todo de la propia industria del cine.

El texto es una apología de la manera de ser y de filmar de Lynch, pero se sabe que las apologías de Wallace pueden ser, al mismo tiempo, brutales. Imposible de resumir por su extensión y calidad (se trata de un ensayo de setenta páginas), Wallace logra llegar al umbral del misterio Lynch y explicar por qué su cine nos fascina tanto: “La ausencia de linealidad y de lógica narrativa, la profunda polivalencia del simbolismo, la opacidad vidriosa de las caras de los personajes, la extraña pesadez de los diálogos, el despliegue habitual de personas grotescas como figurantes, la forma minuciosa y pictórica en que las escenas son compuestas e iluminadas y la forma lujuriante y posiblemente voyeurista en que se representan la violencia, la perversión y el horror”. Pero hay una pregunta que el propio Wallace se hace y no puede responderse: ¿es Lynch un genio, un idiota, o las dos cosas al mismo tiempo? Por las dudas, aclara: “Admiro a Lynch como artista y desde lejos, pero no me gustaría ir a visitarlo a su caravana, ni mucho menos ser su amigo”.

Madame butterfly (the show must go on)

Vengo de ver Un día en familia  aka Still walking de Hirokazu Kore-eda en el Arteplex Belgrano y como me imaginaba, es excelente. Se respira ese aire tan típicamente japonés y sin embargo es modernos y universal. Tiene muchos puntos de contacto con su anterior Knowbody knows  y también con la coreana Camino a casa de Jeong-hyang Lee

 

Sinopsis

Un día de verano, una pareja de ancianos recibe en su casa a su dos hijos y sus respectivas familias. El encuentro se debe principalmente a la conmemoración de la muerte de Jumpei, el mayor de los hermanos, que perdió la vida en el mar muchos años atrás. Si bien al principio el clima es alegre, a medida que avanza la trama (y la estadía) van saliendo a la luz viejos rencores y reproches.   

Oriente/occidente

La película se mueve entre dos grandes ejes temático, uno de caracter más histórico-social, que podríamos llamar “el cambio generacional”, que incluye conceptos como la tradición, el rol del hombre y la mujer en la sociedad oriental, la familia, la búsqueda de un status social; y otro, más relacionado con lo psicológico y lo humano: los vínculos entre las personas,  la incomunicación, las aspiraciones y los sentimientos de los seres humanos. Por encima de todo esto, la muerte, que como sabemos tiene en Oriente una connotación diferente a la de nuestra sociedad.  

Un día en familia tiene eso que tienen muchos films japoneses y que es la fusión e interacción de conceptos aparentemente irreconciliables de manera natural y verosimil. Esto no ocurre en el cine occidental -menos en el de estudio- donde lo aparentemente irreconciliable, es efectivamente irreconciliable, y si hay algún intento de logar esto, resulta tan evidente la intencionalidad que pierde todo su valor. Claramente esta diferencia entre las películas orientales y las occidentales no es más que el reflejo de una diferencia entre las sociedades y las culturas, más allá de que también se trate de una vortud del cineasta. La belleza convive acá  con la crueldad, el lirismo con la perversión, y la ternura con la hipocresia, sin que resulte extraño. Claramente el concepto del Yin y el Yan juega un rol fundamental en todo esto. 

Los temas que trata la película son -en términos occidentales- serios y graves, pero no por eso el film asume ese tono, sino uno lúdico y hasta despreocupado. No hay golpes bajos ni bajada de línea, los personajes no cumplen con estereotipos y el malo puede jugar de vez en cuando a ser el bueno y viceversa. 

El clima

Se produce una identificación entre el clima meteorológico y el humano. Calidez, serenidad, silencio, lentitud, son características propias de ese verano, pero también de la atmósfera que conforman los personajes en la casa, el tiempo que dura la estadía. La música, el sol, las flores, las ¿cigarras?, los chicos, y hasta los personajes más siniestros -como la madre- conforman ese clima especial que hacen de esta película una muestra del más cálido lirismo.     

En su columna de crítica de cine en LaButaca.net, Manuel Márquez plantea que “la última entrega del director japonés Hirokazu Kore-eda, se enmarca, sin el más mínimo punto de inferioridad, en la mejor tradición de ese cine oriental de tempo lento, casi detenido —ese del que un nombre como Yasujiro Ozu se ha convertido en mito referencial casi ineludible—, en el que no hay prisa por contar una historia que, bajo una apariencia de superficialidad rayana en lo insustancial, nos termina ofreciendo todo el abanico posible de sentimientos y relaciones que a los humanos nos implica y atañe… Ese mismo cine en el que siempre es compatible la narración, y su fluir lánguido, con el deleite en las formas, luces y sonidos que recorren unos planos de una hermosura profunda y poéticamente trabajada.”

Símbolos

Hay un elemento simbólico que es clave: las mariposas. Evidentemente las mariposas tienen un caracter especial para los japoneses, que no sé con exactitud cuál es y que era una duda para mí mientras veía el film. Averiguando entendí que las historias que cuenta la madre en la película no son un invento suyo ni un -únicamente- síntoma de su obsesión con el hijo muerto, sino que responden a una leyenda que plantea que las mariposas son el alma de los muertos, que es lo que sostiene ella sin que los demás le den demasiado crédito. En esa escena tragicómica donde la mujer pareciera estar sufriendo un brote psicótico o padecer alzheimer -ahora entiendo que no es tan así- intentando agarrar una mariposa que entró por la ventana, convencida de que es el alma de Jumpei, su hijo muerto. Ryota que representa la siguiente generación, que no respeta las tradiciones y que según esos padres está perdida, ya no cree en esa leyenda, entonces toma la mariposa y simplemente la devuelve al lugar de donde vino, argumentando que sólo se trata de una mariposa y nada más.

Hay una escena al final de la película que funciona como metáfora de otra de las temáticas principales del film: la incomunicación. Ryota y su madre han estado horas tratando de recordar juntos y sin éxito el nombre de un luchador de Sumo. Cuando Ryota y su familia se despiden y suben al micro que los llevará de vuelta a Tokio, éste recuerda el nombre y dice algo como “al final siempre lo hago, el problema es que lo hago tarde”. Corte. Vemos a la madre y al padre regresando a su casa, cuando la madre recuerda el nombre del luchador y se lo comenta a su marido (que no tiene idea de qué le habla su mujer). Eso es también lo que le pasa a Ryota en su vida. En la escena final comprobamos que finalmente logra formar una familia y un cierto bienestar económico, que es lo que pretendían sus padres de él. Vemos a Ryota, su mujer, el hijo de esta, y una nena que evidentemente han tenido juntos, acercarse hasta las tumbas de sus padres y de Jumpei, para luego emprender el regreso a Tokio en una camioneta propia.

  

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