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Posts Tagged ‘Bruno Szister’

As gay as it gets

junio 2, 2011 1 comentario

Cuando llegó a mis manos Juego de chicos de Facundo R. Soto -editado por Conejos lo primero que pensé fue “¿Todo un libro sobre gays, futbol gay, pijas y culos?… qué bajón! igual lo voy a leer”.

Si bien es cierto que “pija” es una de las palabras que más aparece -junto con “chabón”- también habla de otras cosas, de muchas otras cosas que no tienen nada que ver con lo gay, o sí, pero que en todo caso no son exclusivas de los gays. Cada capítulo equivale al número de la camiseta de uno de los jugadores del equipo -salvo el primero y el último- incluyendo jugadores suplentes. Cada uno es la propia historia de ese jugador y su relación con Facu, el narrador. Desde “Turquesa” que es una travesti que quiere ser mujer pero jugar al fútbol con y como los hombres (en este equipo se permite un cupo de un par de hombres pero no de mujeres) otro que se calienta con los viejos de más de 75 y la lluvia dorada, el que se va a casar con una mujer que no ama y ama a un amigo con el que nunca se va a casar, hasta un hetero al que le gusta que se la chupen mientras mira fútbol pero no le interesa particularmente coger, los personajes de Juego de Chicos son chicos-varones, pero también chicos-nenes que reclaman afecto, que buscan desesperadamente llamar la atención porque se sienten solos, nenes que hacen travesuras y saben que los van a retar pero no les importa porque están buscando la felicidad, a su manera.

El primer libro de Facundo R. Soto se titula Olor a pasto recién cortado Crónicas de fútbol gay así que debe tener muchos puntos en común con éste pero igual tengo ganas de leerlo.   

En el primer video el autor lee, enmascarado, “7” secretos de boda -si bien no lo filmé yo estuve presente esa noche en el Club Cultural Matienzo y debo admitir que, un poco por el vino, otro poco por las luces bajas, y otro por el clima que se generó, me resultó una experiencia “estimulante” (para usar un eufemismo). En el de más abajo, disfrazado de Kenny -y secundado por Bruno Szister y Paula Brecciaroli– Facundo lee “6” del libro Olor a pasto recién cortado: XXX plus, more, bigger, extended, enlarged and in da’ face.

Ufa, yo quería ser astronauta

Yo quería ser astronauta, de Bruno Szister, es uno de los libros que lanzó en estos días la Editorial Conejos. Ariel Bermani, la cara y el nombre más reconocible de esta nueva editorial cuenta que optó “por empezar a publicar de esta forma porque me parece que es una buena alternativa, interesante para armar nuevos sellos. Los más grandes están colapsados y cada vez el trato es más despersonalizado con los escritores”.
La editorial en cuestión se compone, por ahora, de cuatro autores, cuatro libros y, como les gusta autodenominarse a ellos, cuatro conejos, lo que demuestra que la editorial fue concebida con la idea de grupo, de partes de un todo. Este concepto se transmite además desde el tratamiento gráfico, por ejemplo, cada uno de los autores tiene un color distintivo, que se refleja en las tapas de los libros y en el conejo del logo de la editorial.

Es difícil ubicar el libro de Bruno Szister en un género, no se trata de una novela con capítulos, no son cuentos, y si bien son relatos cortos, todos tienen al mismo personaje-narrador como protagonista. Podría definirse como un álbum de veinticuatro instantáneas desde la infancia hasta la adultez, donde el hecho más significativo, y que atraviesa todo el libro -de manera más o menos directa- es la muerte del padre a causa de una enfermedad terminal. El álbum está lleno de recuerdos, de fantasías, de sueños y de pensamientos que despiertan en el personaje a partir de este acontecimiento. Los hechos se narran siempre de manera incompleta y distante, como un vistazo general: “yo te voy a contar esto, con lo demás, arreglate solo”. Como se lee en la contratapa del libro, es una suma de “imágenes siempre incompletas, fuera de foco” que el hijo menor de una familia judía de clase media decide mostrar al mundo a su manera. La carga emocional que pone el personaje/narrador sobre los hechos que relata es mínima, no porque no exista, claro, sino que al exponerla se estaría exponiendo a sí mismo.
Un club de la cole, una visita al cementerio judío de Tablada, el debut sexual, los viajes de noche en el asiento trasero del auto familiar, gente con rulos, la soledad, los palitos de la selva, las inseguridades.
El título condensa en unas pocas palabras el sentido y el tono general del libro: la nostalgia, lo que no fue, la ternura, lo infantil, lo que no se dijo en el momento indicado. Sin embargo no hay angustia en el relato sino una perspectiva melancólica, que en más de una oportunidad permite el humor y la ironía.

Yo quería ser astronauta. Bruno Szister
Editorial Conejos, 2011.
101 páginas.

Astronautas y pilotos

Termino de leer Yo quería ser astronauta de Bruno Szister (que comentaré en breve) y releo fragmentos de Soy un bravo piloto de la nueva China de Ernesto SemánTengo los otros 3 de la editorial Conejos en mi poder y estoy por recibir varios libros más. También espero un mail con respuestas a ciertas preguntas incómodas que le hice a otro autor (y que subiré ni bien las tenga). Coincide con el post #100 de este blog. Al final es un buen momento.

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