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Luis Mey acerca de “Las garras del niño inútil”

septiembre 30, 2010 1 comentario

Finalmente, además del discurso de Hugo Izarra y Martín Jáuregui, Factotum Ediciones publicó en Facebook las geniales palabras de Luis Mey, a propósito de su novela Las garras del niño inútil, en la presentación del libro en El Ateneo Grand Splendid. Copypasteo.    

Los padres no existen

Una sola frase me había disparado empezar este libro. “Los padres no existen, es todo un montaje de los reyes magos”. La frase era anónima y muy conocida, y por ella empezaron a volar los dedos sobre el teclado y, poco después, semanas, quizá un mes, había terminado esto. No tenía título porque no había llegado a mis oídos todavía. Ni siquiera pude corregir una palabra después de releerlo dos o tres veces. 

Pasó un tiempo y escribí otras cosas y pasaron otras. Seguí trabajando ocho horas por día con un franco y medio a la semana. Leí a Goyen, a Roni Bandini y a Oscar Fariña, un poeta desquiciado que tendría que leer todo el mundo. Un día retomé el texto y esta vez pude empezar a corregirlo. Y lo primero que borré fue esa frase inicial que, si bien podía parecer estruendosa, no era cierta, y nunca abandonaré la idea de que para que un texto sea bueno hay que quitarle todo lo que parezca literatura. Que es como decir que si no vas a ser honesto sobre la hoja, mejor poner una pollería. Porque los padres existen, y los hijos y los tíos. Y todos tratan y tratamos de ser lo que podemos, y a veces logramos ser lo que queremos, pero no a todos les pasa. Y a la larga a todos nos salen garras, a veces más temprano que a otros, y nos transformamos un poco en bestias a imagen y semejanza. 

Por fortuna en algún momento nos corresponde alejarnos de los sucesos, y lo que te parecía terrible se transforma en algo brillante, en buenas anécdotas de café y en páginas completas de aparente literatura. Y lo que parecía humorístico, también, se convierte en algo tan serio que no queda otra que confundirlo con la tragedia. En la corrección sucedió aquello. Ya no veía al niño tan inútil, ni a las bestias tan bestias, ni a las garras tan crecidas ni a nadie tan culpable. Y empezaron a desaparecer las páginas y quedó una parte, la interesante, o la que sabía que podía despertar el interés de los amigos. Porque uno escribe para eso. Para que los amigos se rían o lloren, para domar a la bestia interna, y para entender, en el caso de este libro, que sólo se trataba de seres humanos intentando algo y fallando, a veces mucho, a veces no tanto. Pero gente intentándolo, nada más. Esto es lo que yo pienso de lo que hice. Es MI regalo de lo que pasa puertas adentro. Al lector le corresponde entender lo que quiera y, en lo posible, y por sobre todas las cosas, disfrutar con ello. Yo seguiré escribiendo para los amigos, o al menos con esa expectativa, aunque ahora uno de ellos sea piloto de avionetas temblorosas y no tenga reparos en seguir leyendo este texto y perdiendo la concentración durante sus maniobras en el cielo de Haedo. El problema con el texto es que empezó a hacer repetidamente punto y gracia lo que a nadie le causaba un pelo de risa. Y puse una frase al principio de mi compañero Juan Pablo Marciani, que decía que él no discriminaba, que él odiaba a todos por igual. Después, por suerte, la frase inicial ya no fue un disparador, y fue lo que tuvo que ser. Esa frase genial de Jean Paul Sartre que espero descubran por ustedes mismos cuando abran, ya, ahora mismo, en este instante, el libro. Con factura en la mano, por supuesto. Muchas gracias. 

Luis Mey

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Cronología

septiembre 6, 2010 2 comentarios

Domingo, 15 hs.
Me tomo el 68 o el 152. $1.20 hasta el Alto Palermo.

15.20 hs.
Como la esclalera mecánica que desemboca en Yenny no funciona, subo por la otra, a pie, que me deja casi enfrente de LSF. Pregunto por Las garras del niño inutil  de Luis Mey. O____O  —> cara del vendedor. Se acerca a su machete electrónico y tipea, tengo muchas ganas de decirle que deje, que no importa, que seguro no lo tienen, pero justo me dice, cómo se escribe Mey? M-E-Y le digo. No, no me figura, dice.

15.30 hs.
Entro en Yenny, mesa de novedades, ahí está.

15.40 hs.
Me siento en un bar y pido una coca (light). Saco el libro de mi bolso. Rompo el celofán. Me Peino. Con agua. Con peine. Horrible. Parezco un zapallo*. Listo. Me espera un gran libro.

16 hs.
Me doy cuenta de que estoy haciendo algo raro con los ojos.  Como frenándolos para que no corran a la derecha tan rápido. No quiero que se termine. Quiero que dure más.  Como cuando pedíamos helado, delivery, y yo iba a la cocina, dejaba la cuchara que me habían dado, y agarraba una de té. Para que dure más, les decía. Así que después de leer algunas páginas cierro el libro y lo guardo, sabiendo que Maxi tiene mucho para contarme, y que tengo ganas de tomarme mi tiempo para escucharlo.

*Tomo prestadas estas pocas palabras. Si no es correcto, me avisan y las saco.

Waiting for el niño inútil

septiembre 1, 2010 Deja un comentario

En estos días va a estar a la venta el nuevo libro de Luis Mey Las garras del niño inútil de Factotum ediciones http://factotumediciones.blogspot.com

Si el nuevo libro de este Bukowski del tercer mundo (como les gusta llamarlo a algunos) es casi tan bueno como el anterior (Los abandonados) creo que me alcanza. Pero confío en que sea aun mejor. 

(y festejo si quiere ir a lo de Chiche con su chomba impecable Lacoste, su piel blanca y sus pelos casi rubios a hablar sobre su -ya se puede llamar así-obra. ¿O acaso sería más creible si luciera para la ocasión ropa rotosa con agujeros, visera y zapatillas con resortes?)  

Algunas cosas (del nuevo libro y sueltas) pueden leerse en el blog de Mey: http://nolamiresmas.blogspot.com

Bon Apéttit

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