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Blatt x Soto

Sobre Pasabobos de Mariano Blatt
por Facundo R. Soto

Recibir un nuevo libro de Mariano Blatt genera alegría. En la plenitud de su escritura, es mucho lo que tiene para dar, y enorme su generosidad. Sus textos no defraudan: cumplen y superan las expectativas; la poesía que nos regala es fresca, clara, transparente. Toparse con ella es ir a un encuentro inolvidable. Purifica. Los chicos que se mueven en sus poemas terminan conociéndonos, y mientras avanza la lectura también son nuestros amigos. La simpleza con la que MB ve las cosas, la forma en que crea sus poemas y la lectura que hacemos de ellos es lo que nos abre un mundo concreto, accesible, tan vívido como real. Afortunadamente, está lejos de escribir de forma pretenciosa, compleja y metafísica. MB tiene algo para decir y sabe hacerlo. El placer de su lectura nos hace volver a sus poemas una y otra vez, y los sentidos se abren, se multiplican.

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Cherry

Las cerezas
Por Mariano Blatt

bajé a comprar
cervezas y cerezas
pero en el camino
me comí las cerezas
me tomé la cerveza
y ahora
como que me duele la cabeza.
entré en silencio
a lo mejor dormías
recostado en el sillón
desnudo
o apenas tapado. pensé
que si entraba en silencio
no despertarías
entonces yo
mi dolor de cabeza escondería pero
para mi sorpresa
cuando entré no dormías no
cuando entré
me dolías.
miraste las bolsas
“acá no hay cerveza, no hay cerezas
y vos tenés cara
de que te duele la cabeza” dijiste
parado desnudo
contra la cocina
donde cocinabas
jamón cocido.
te pedí disculpas
no me las diste
te pedí la hora
eran las nueve. volviste a la cocina
desnudo
para ver cómo estaba
el jamón cocido para ver
qué pasaba
si no me hablabas.
me quedé en el cuarto
con bolsas vacías en las manos
la mirada perdida en la tele prendida
por plata alguien jugaba al fútbol.
desnudo
volviste de la cocina
me abrazaste
y me dijiste
“el jamón cocido
ya está”.
en la boca
te di un beso
te pedí disculpas
no me las diste
te pedí la hora
eran las nueve
y diez. bajamos juntos
a comprar cerveza
a comprar cerezas.
yo me tomé la cerveza vos
te comiste las cerezas.
te pedí disculpas
no me las diste
te besé en la boca y mi beso tuvo
el sabor amargo de la cerveza
y el tuyo
el saber dulce de las cerezas.

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Poema con perro, playa, zapatillas y sustancias

junio 22, 2011 1 comentario

Mar del Plata
Por Mariano Blatt

Después estábamos en Mar del Plata
y yo me puse una casaca de los Raptors.
Después nos gritaban cosas como
eh, floggers, eh,
colores, veranos, guachines, tristeza, amigos.
Después fuimos a la playa y tomamos unas cositas
y la playa era mejor.
Después encontramos unos médanos.
Después tomamos otras cositas y la playa era mejor mejor.
Después teníamos auriculares
y nos gritaban cosas porque bailábamos re bien:
eh, floggers, colores, guachines, verano, amuleto, precioso.
Después éramos re bravos porque usábamos una ducha sin pagar carpa.
Después tomé mate y pensé en dios.

Después
corre un perro por la colina
y vos pensás en cosas de este mundo que están en otro mundo
como rayitas entre rayitas de noche se te hace cable suelto la vista
tenés la compu vieja de cabeza la tele mal enchufada
tormenta de cable viento mala señal
aguante la interferencia electrónica
hackeo de cerebro interruptor roto fin del mundo
pero corre un perro por la colina y por alguna razón sos de este mundo
como son de este mundo los videojuegos
las consolas, los parlantes, ese Fiat Uno, las luces rojas
las verdes, las amarillas, el viento, los metales.
El perro que corre por la colina no es de este mundo,
el chico drogado que sube al colectivo es de este mundo
y de otro mundo más lindo, más mundo.

Después tomamos otras cositas
y yo pensé en todos los poetas del mundo.
Dije: poetas del mundo, qué bueno que seamos amigos.
Después pensé en todos los planetas del mundo.
Dije: planetas del mundo, qué bueno que seamos amigos.
Después necesitaba explicar que lo que estaba viendo era verdad:
el cielo violeta.
Después un chico re preciso me escupió en el pie.
Qué asco, me encanta, ¿de qué mundo sos?
Después podés alejarte de las cosas
ves que alguien te habla te dice: escuchá esta canción, te dice
Mar del Plata, el 221, la ciudad, las luces, ¿ves?, te dice.
Pero vos hacés un esfuerzo para saber que esto se llama mundo
eso de allá calle, luces, ciudad, colectivo, policía, cuidado, casino,
Mariano, 25, vacaciones.
Después significa después decís no entiendo nada me encanta ya no me asusta.
Después te preguntan cómo es vos decís
como rayitas entre rayitas como cuando la tele hace mala señal
como cuando corre un perro por la colina atrás corre un caballo
miren una liebre, miren un cuatriciclo
Mariano estás en este mundo, Mariano tenés 25.
Después no sé qué confuso no pasa nada
pasa que se te abrió una cosita en la cabeza que no se tenía que abrir.
¿Ves?, engañaste a dios.
Después hay un chico en Alemania que se llama Nicolás
hizo una canción ¿ves? engañó a dios.
Wow después me pongo la gorrita para atrás
y cargo gasolina con la lengua pa afuera como el perro
que corría por la colina y ahora descansa.
Le acercamos un platito con agua que dice perro
sentís la respiración después ey, uy, ey, la terminal bajamos
mencanta una sirena de policía, confusión, pibito que encara,
Madariaga, ¡qué bueno que seamos amigos!

Después estamos en unas rocas y yo escucho la canción que hizo Nicolás.
Se llama Time is Over el tiempo se acabó
la letra dice
time is over
time is over
Mar del Plata
Mar del Plata
qué buena onda.
Después tomo mate, llueve y soy feliz

Después: qué lindo
las cosas siguen siendo cosas (pasa un chico fumando cigarrillo en bicicleta)
aunque vos ya sabés que no tanto.
Igual, ese es un secreto tuyo con vos mismo:
nunca se lo cuentes a nadie.

Tomado de acá

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