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Posts Tagged ‘poesía’

CONCURSO DE POESÍA PARADIGMA 2011

Librería Paradigma convoca a su primer concurso de poesía. El premio consiste en una orden de compar por $200 pesos en la librería. El desafío es que todos los poemas deben inspirarse  en esta imagen del artista Banksy.

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El amante de la poesía

julio 13, 2011 3 comentarios

 

Mañana tengo pensado ir a El Amante a anotarme en un curso sobre 4 cineastas asiáticos. Como el curso lo dicta Marcos Vieytes (y tengo insomnio, para variar) lo Googleo a ver qué onda. Y me encuentro con maravillas como ésta:

 

Días

hay días buenos y días malos
pero los peores son esos
días que se muerden la cola
inevitables como ceremonias
insomnes
días como pesadillas del no estar
boring days
¿boring deus?
las mismas respuestas los mismos
ojos
el mismo no lugar la misma
sorda fascinación ante la misma
cosa dicha siempre por el mismo
¿cossa diche? lo mismo
que nunca
que nada
que nadie
que no

hay días repletos de gente deshabitada

 

Más poemas de Vieytes acá.

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Cherry

Las cerezas
Por Mariano Blatt

bajé a comprar
cervezas y cerezas
pero en el camino
me comí las cerezas
me tomé la cerveza
y ahora
como que me duele la cabeza.
entré en silencio
a lo mejor dormías
recostado en el sillón
desnudo
o apenas tapado. pensé
que si entraba en silencio
no despertarías
entonces yo
mi dolor de cabeza escondería pero
para mi sorpresa
cuando entré no dormías no
cuando entré
me dolías.
miraste las bolsas
“acá no hay cerveza, no hay cerezas
y vos tenés cara
de que te duele la cabeza” dijiste
parado desnudo
contra la cocina
donde cocinabas
jamón cocido.
te pedí disculpas
no me las diste
te pedí la hora
eran las nueve. volviste a la cocina
desnudo
para ver cómo estaba
el jamón cocido para ver
qué pasaba
si no me hablabas.
me quedé en el cuarto
con bolsas vacías en las manos
la mirada perdida en la tele prendida
por plata alguien jugaba al fútbol.
desnudo
volviste de la cocina
me abrazaste
y me dijiste
“el jamón cocido
ya está”.
en la boca
te di un beso
te pedí disculpas
no me las diste
te pedí la hora
eran las nueve
y diez. bajamos juntos
a comprar cerveza
a comprar cerezas.
yo me tomé la cerveza vos
te comiste las cerezas.
te pedí disculpas
no me las diste
te besé en la boca y mi beso tuvo
el sabor amargo de la cerveza
y el tuyo
el saber dulce de las cerezas.

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Poema con perro, playa, zapatillas y sustancias

junio 22, 2011 1 comentario

Mar del Plata
Por Mariano Blatt

Después estábamos en Mar del Plata
y yo me puse una casaca de los Raptors.
Después nos gritaban cosas como
eh, floggers, eh,
colores, veranos, guachines, tristeza, amigos.
Después fuimos a la playa y tomamos unas cositas
y la playa era mejor.
Después encontramos unos médanos.
Después tomamos otras cositas y la playa era mejor mejor.
Después teníamos auriculares
y nos gritaban cosas porque bailábamos re bien:
eh, floggers, colores, guachines, verano, amuleto, precioso.
Después éramos re bravos porque usábamos una ducha sin pagar carpa.
Después tomé mate y pensé en dios.

Después
corre un perro por la colina
y vos pensás en cosas de este mundo que están en otro mundo
como rayitas entre rayitas de noche se te hace cable suelto la vista
tenés la compu vieja de cabeza la tele mal enchufada
tormenta de cable viento mala señal
aguante la interferencia electrónica
hackeo de cerebro interruptor roto fin del mundo
pero corre un perro por la colina y por alguna razón sos de este mundo
como son de este mundo los videojuegos
las consolas, los parlantes, ese Fiat Uno, las luces rojas
las verdes, las amarillas, el viento, los metales.
El perro que corre por la colina no es de este mundo,
el chico drogado que sube al colectivo es de este mundo
y de otro mundo más lindo, más mundo.

Después tomamos otras cositas
y yo pensé en todos los poetas del mundo.
Dije: poetas del mundo, qué bueno que seamos amigos.
Después pensé en todos los planetas del mundo.
Dije: planetas del mundo, qué bueno que seamos amigos.
Después necesitaba explicar que lo que estaba viendo era verdad:
el cielo violeta.
Después un chico re preciso me escupió en el pie.
Qué asco, me encanta, ¿de qué mundo sos?
Después podés alejarte de las cosas
ves que alguien te habla te dice: escuchá esta canción, te dice
Mar del Plata, el 221, la ciudad, las luces, ¿ves?, te dice.
Pero vos hacés un esfuerzo para saber que esto se llama mundo
eso de allá calle, luces, ciudad, colectivo, policía, cuidado, casino,
Mariano, 25, vacaciones.
Después significa después decís no entiendo nada me encanta ya no me asusta.
Después te preguntan cómo es vos decís
como rayitas entre rayitas como cuando la tele hace mala señal
como cuando corre un perro por la colina atrás corre un caballo
miren una liebre, miren un cuatriciclo
Mariano estás en este mundo, Mariano tenés 25.
Después no sé qué confuso no pasa nada
pasa que se te abrió una cosita en la cabeza que no se tenía que abrir.
¿Ves?, engañaste a dios.
Después hay un chico en Alemania que se llama Nicolás
hizo una canción ¿ves? engañó a dios.
Wow después me pongo la gorrita para atrás
y cargo gasolina con la lengua pa afuera como el perro
que corría por la colina y ahora descansa.
Le acercamos un platito con agua que dice perro
sentís la respiración después ey, uy, ey, la terminal bajamos
mencanta una sirena de policía, confusión, pibito que encara,
Madariaga, ¡qué bueno que seamos amigos!

Después estamos en unas rocas y yo escucho la canción que hizo Nicolás.
Se llama Time is Over el tiempo se acabó
la letra dice
time is over
time is over
Mar del Plata
Mar del Plata
qué buena onda.
Después tomo mate, llueve y soy feliz

Después: qué lindo
las cosas siguen siendo cosas (pasa un chico fumando cigarrillo en bicicleta)
aunque vos ya sabés que no tanto.
Igual, ese es un secreto tuyo con vos mismo:
nunca se lo cuentes a nadie.

Tomado de acá

PAN II

Viene de Pan, hijos y K.

 

Después de que Ignacio Molina se retirara con su co-equiper, leyó Gael Policano Rossi, que tenía un bolsito muy pituco con calaveras (como se ve en la foto) y que, a diferencia de todos los demás, se sentó arriba de una especie de aljibe en desuso que hay frente a la librería. También a diferencia del resto, su texto venía en formato digital. Mientras los demás tenían hojas que se caían, se juntaban, se mezclaban y tenían que buscar ese texto con las manos duras por el frío, Gael movía su dedito (uno solo) de arriba hacia abajo, gracias al scroll. Así que agarró el celular y se puso a leer. Dijo que era un fragmento de una especie de diario de viaje a San Juan, y que esperaba poder publicarlo antes de fin de año y que algo importante era que el no le ponía títulos a sus textos pero que esta vez se había vuelto necesario. Gael habló de micros de larga distancia, de reencuentros, de ciudades, y también del pasado, la niñez y la adolescencia. De un padre diferente al que se intenta re-conocer, del verano y el calor. Su lectura fue acompañada de imágenes del viaje, que mostraba al público desde su celular. Gael no sólo leyó sino que interpretó lo que leía, lleno de gestos e histrionismo.

no sé nada de la buena vida ni de los malos momentos
pero sí sé que existen lugares
dónde uno puede ir a tomar un café
o un whiskey a cualquier hora
en cualquier ciudad del mundo
no importa cuántas puertas cerradas te cruces
estás a un taxi de distancia
de una mesa y el diario de ayer
donde nadie sabe tu nombre

Gael Policano Rossi
En El veranito de San Juan. 

Por último leyó Marina Gersberg, que antes de empezar hizo un comentario del estilo “Bueno, yo no tengo hijos ni nada”, acto seguido todos nos reímos. Si bien es cierto que no vino acompañada de ningún infante, atrás mío estaba uno de sus primos (que oh sorpresa! había sido jefe de quien escribe en un antiguo empleo ¡Con razón me sonaba ese apellido!) y uno de sus hermanos. Además, uno de los poemas que leyó, que dedicó a ambos, era pura familia. Las costumbres,  la infancia, los primos, los hermanos, las piñatas, los cumpleaños, unos barcos. Una familia judía de clase acomodada que la hacía sentir a ella un poco diferente a los demás (y a mí un poco igual a ella).

 

Cascarita

Los lunes quiero ser punk
raparme el pelo al costado dar patadas
voladoras sin lastimar a nadie.
Los fines de semana estoy
de a dos porque las ciudades
del futuro son mi pasado.
A las diez hago flexiones
de brazos para descubrir
qué guardás debajo de la cama.

Creo en seres de otro planeta
que se esconden en una cueva en el bosque
ojalá tengan más derechos
que la mujer actual.

Marina Gersberg
En Un pedazo de atmósfera 

 

PAN, hijos y K

Vengo del ciclo de poesía Rombo (#01) en la librería PAN (Echeverría  2576, local 16). El evento era a las 17 pero  empezó tipo 18 así que mientras esperaba (y me moría de frío) me comí un brownie y me tomé un té sabor vainilla. Al final valió la pena.

Primero leyó Tamara Domenech, una serie de poemas sobre la infancia, los roperos, las telas, los  talles, la maldad de algunos chicos, las bicicletas, un cuerpo  que no encaja, el corderoy, la soledad y almohadones que simulan ser bebés.  Al final, cuando iba a leer un último relato, tuvo que interrumpir porque su bebé (que de almohadón no tenía nada y que sí tenía unos zapatitos azules muy lindos y mullidos) estalló en un llanto desconsolado, reclamándola desde el interior caluroso de la librería.

Después leyó Ignacio Molina con su hijo Fausto parado al lado, que hacía muecas y se reía contagiándonos a todos, primero justificadamente y después no tanto, hasta que papá Molina tuvo que taparle la boca -con ternura- mientras le decía “Si te reís pierde toda la emotividad”. Fausto pareció entender al toque. Después padre e hijo tuvieron que irse porque la madre del chico (y la ex mujer del padre) no había venido a buscarlo como se suponía. Me gustó mucho lo que leyó. Yo había leído su libro de cuentos Los estantes vacíos hace un tiempito y me había parecido bueno, pero no tanto como esto. Copio uno de los poemas que me hizo acordar a mi Poesía de domingo. La introducción del autor fue más o menos así “Ahora voy a leer un poema que habla del amor y del Kirchnerismo, que es lo mismo que el amor”, mientras su hijo cantaba algo como “E-l-p-a-r-t-i-d-o,  e-l-p-a-r-t-i-d-o”.

(en breve escribiré sobre lo que leyeron Marina Gersberg y Gael Policano Rossi)

 

LOS DOMINGOS FELICES 
Por Ignacio Molina

Si un día vuelve la derecha
(o nuestro amor llega a su fin)
lo que más voy a extrañar
son los domingos felices
que pasamos en tu cama
con las persianas bajas
la luz verde en la pantalla
del televisor casi inaudible
y los gritos emocionados
de los hombres del barrio
por el fútbol para todos. 

Onanismo puro

Navego por zapatos rojos y leo unos poemas de Daniel Link  que aunque a él le parezcan malísimos -y está claro por qué- tienen su encanto.  Son pretenciosos, grandilocuentes, hacen alarde de su supuesta genialidad, soy-poeta-y-mirá-lo-que-puedo-escribir (y vos no). Tienen esa ingenuidad y artificialidad de los primeros escritos.

Él dice que años después se dio cuenta de que todos ellos hablan sobre la masturbación. Yo digo que para el adolescente y egocéntrico Link de aquel entonces, el hecho de escribirlos y releerlos debe haber sido la forma más placentera del auto-erotismo.

Copio su mea-culpa del año 2000 (cuyo cierre muestra que le sigue gustando sentirse importante) y después dos de los poemas, uno del ’75 y otro del ’83. (más abajo, una foto del autor donde bien podría ser el hermano menor y sudaca de De Niro).

La clausura de febrero y otros poemas malos

Aclaración

Los poemas aquí reproducidos fueron escritos entre 1974 y 1983 e integran las Obras completas (edición de bolsillo) cuya publicación comenzaré este año. Cuando releo ahora estos viejos poemas me sorprende no tanto lo malos que son (siempre lo supe), sino que todo estuviera, desde el comienzo, articulado como una obra: luego de una Carpeta negra que reúne mi producción quinceañera, planifiqué unos Cuadernos del tiempo con los poemas de la “mayoría de edad” (18 años). Casi todos ellos (me doy cuenta ahora) son una forma de hablar de la masturbación. Mi obra magna, sumamente nerudiana, estaba todavía por ser escrita. La clausura de febrero vino a llenar ese vacío. He seleccionado algunos poemas de aquí y de allí. Son poemas de juventud dominados por la inautenticidad, obsesionados por la belleza, grandilocuentes y declamativos. Hoy sé que lo único que importa en la poesía (en el arte) es la verdad, y si los rescato del merecido olvido en el que habían caído es porque creo que encierran una verdad histórica.

Daniel Link
mayo 2000

Aquí estoy yo,
parado sobre el mundo

(caminar sobre la luna…
parece difícil;
aunque no)

sentado frente a vos
mirándote a los ojos

(todo es posible lo digo yo)

pensando en todo lo que sos
desde hace un tiempo;
desde que supe que detrás
de tu nariz
estabas vos, ¿estabas vos
o yo te hice, cómo fue?

(si me das la mano
la luna ya no existe
sólo vos y yo, y el mundo
por supuesto, pero es otro
mundo
es algo redondo
colgado de un gancho, cerca
de aquella pared
que da vueltas
si vos o yo lo tocamos)

Yo sé que estás ahí
detrás de todo eso
detrás y adentro,
más bien en el fondo
de esto que soy yo,
a veces.
Entonces ésta es la luna
y caminamos sobre ella
y si vos estás dentro de mí
yo estoy en tus ojos
¿Cómo fue que
supimos dónde estamos,
si es que estamos?

28.4.75

Azul
de nuevo azul
–      El bar, claro:
“los tres años de Allende/ mi madre
se volvió a casar/ me convertía
en un criminal/ yo luché
siete años”
Azul, decía. Una conversación azul
y otros murmullos:
¿alrededor?
–     No nene. El ruido
la voz
el pájaro de nuevo:
vos mismo (“tuve una alucinación/
fue con mi padre”) cómo decirte
vos     vos    vos
mismo
el pájaro de nuevo.
Pero es mentira.
Cricket sí pero no tengo cigarrillos.
Mirame azul:
mi mano azul. El humo azul. Un hueco azul.
–     Te ví entre las luces: vos/z
de nuevo el ruido (click clack) y la conversación.
Buah. “Vamos a caminar”.
Vamos al cine.

 10.6.83


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